Los estragos de la culpa.

Los estragos de la culpa.

Los estragos de la culpa. 

La culpa me acompañado todos los días de mi vida. No solo por que sin duda es parte de la naturaleza del ser humano, sino que además ha representado para mi grandes aprendizajes espirituales. He experimentado, que  en la medida que he logrado identificar y liberar la culpa, mi vida se ha vuelvo más plena. Pero las oportunidades para sentirla son muchas, y eso lo hace que exista un gran reto espiritual.

 

La culpa es muy tramposa, se mete en todos lados. En particular en mi subconsciente, lo cual  hace que “sin saber por qué” hayan aparecido síntomas como la gastritis, el reflujo, estrés o incluso accidentes.

Yo entendí a lo largo de mi vida, que si no era bueno, merecía ser castigado. Y en algún momento, una asociación subconsciente me hizo creer que cuando sentía culpa, no estaba siendo bueno, y por ende merecía castigo. El cual muchas veces me lo estaba aplicando yo mismo. A través de no sentirme merecedor, o castigándome subconscientemente a través de síntomas de enfermedades.

No fue hasta que entendí, que todos somos amor, y que no hay nada que yo haga que cambie este hecho, que la culpa empezó a perder fuerza en mi. Pero he visto como otros y yo, queriendo o no, en nuestras relaciones tendemos a intercambiarnos esas culpas, lo que lleva a tener relaciones poco saludables, ya que se convierten en relaciones basadas en el miedo y no en el amor.

Sin duda me ha ayudado mucho aprender a escuchar y observar los síntomas que la culpa tiene en mí, como el reflujo o la acidez, así como una sensación de intranquilidad. Cuando lo detecto, me observo y razono de donde viene la culpa, y me digo a mi mismo que no hay que cargar con esa energía negativa. Me digo “Estoy libre de culpa”.

Ojo, esto no quiere decir que no seamos responsables o hagamos responsables a los demás de sus acciones, solo que la culpa tiene una connotación negativa o de castigo., pues viene del miedo. Mientas que la responsabilidad es resolver y asumir las consecuencias de nuestros actos, y esta viene del amor.

También me pasa, que a veces genero culpas en los demás, normalmente sin querer hacerlo. Y ahí es donde a veces las cosas se tornan más complicadas, pues como reaccionan los demás no es algo en lo que yo me pueda meter, y he visto que también me tiendo a sentir culpable cuando eso pasa.

Así que asumo mi responsabilidad, y trato de cuidar mis palabras para que estas sean amorosas, si veo que la otra persona se la esta tomando de lado culposo, trato de aclarar que lo único que pretendo es resolver el asunto, no que nadie se sienta culpable.

He visto que nada se gana haciendo sentir mal a las personas, pues eso genera una energía densa que tarde o temprano nos afecta igual. Por eso es mejor, buscar tener y fluir con relaciones llenas de responsabilidad, pero libres de culpa. Ahí es donde en verdad puede fluir el amor más elevado.

El resultado es una vida llena de armonía y paz con uno mismo y con los demás. Basada en el amor y no en el miedo.

Namasté.

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