La única forma de siempre poder.

La única forma de siempre poder.

La única forma de siempre poder
Cuando descubrí que la cafeína no me estaba haciendo bien, sufrí uno de los golpes emocionales más grandes en mi camino espiritual. Para mi, el tomar un café, era un ritual que me llenaba de satisfacción. Así que me encontré entre la encrucijada de seguir con un hábito que no me hacia bien a cambio de satisfacción. El resultado, no ha sido fácil, pero me ha enriquecido.

La tentación es fuerte, y más en algo que genera adicción al cuerpo como la cafeína. Además descubrí en mi, que el tomarme un café en una famosa cafetería, era una forma de fugarme de la realidad. Cada vez que me sentía estresado, sentía el antojo de un café, el cual me tomaba. Se volvió un circulo vicioso difícil de romper.

A pesa que llevaba ya cierto tiempo dándome cuenta, no fue hasta que tuve un impulso de dejar el café de una vez por todas. Originalmente me dije que una semana, pero cuando me dí cuenta que había pasado lo peor, le sume una semana y otra semana. Hoy llevo unos dos años sin tomarme un café diario.

Pero el reto no ha sido solo ese, sino mantenerme en el camino. E incluso permitirme tomarme un café de vez en cuando. Pues así no me cae mal. Así que lo hago, y muchas veces recuerdo que no es lo mejor hacer.

Mi ego se encarga de decirme que las cosas tienen que ser extremas, o todo o nada. Pero la realidad es que eso es imposible. Para mi, ha sido más fácil enfocarme en plazos cortos, y si por alguna razón caigo en la tentación, disfrutar y seguir adelante. La culpa de haber roto mi decisión, muchas veces me hizo renunciar a mi propósito.

Pero la tentación sigue ahí, después de dos años. No sé aún, si esta se va a ir algún día, o permanecerá sigilosa al acecho de una oportunidad para hacerme caer. Pero creo haber encontrado la forma de darle la vuelta al asunto. Sobretodo tomando en cuenta, que el hecho de sentirme restringido me desespera, aún cuando es una restricción que yo mismo me he puesto.

Lo que hago, es que en lugar de enfocarme en lo que estoy perdiendo, me enfoco en lo que estoy ganando. Incluso lo enfoco a que sea una ofrenda mi propia espiritualidad, o mi parte divina. No solo siento alivio, sino un propósito elevado de lo que hago.

La única forma de poder lograr algo extraordinario, es incluyendo a la parte divina. Esa parte que nos ayuda a sacar fuerzas de donde no sabemos que las tenemos. En mi ejemplo es un café, pero me ha ayudado en cualquier prueba por muy imposible que parezca.

No hay limites para el poder del amor.

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