Ayudar de corazón.

Ayudar de corazón.

Ayudar de corazón.
Es muy común, que gente de mi alrededor, atraviese por situaciones dolorosas. Las cuales me hacen sentir en parte muchas ganas de ayudar, y en otra, me hacen sentir mucho ese dolor. La cuestión es que ese dolor, muchas veces me hace bloquearme y evitar ser empatico por miedo a salir lastimado, o simplemente termino igual de afectado que la persona en dolor. Pero el reto es que puedo ayudar, pero hacerlo desde el amor es la única forma de en verdad poder ayudar.

 

Se que en mi experiencia humana, es extremadamente importante los aprendizajes con los demás. Aprender a dar y recibir, a compartir, aceptar y respetar, son lecciones que me cuestan pero me llenan cada vez que soy amoroso. Lo cual implica que ayudar siempre que podamos, será maravilloso, pero hay que tener cuidado de no salir afectados, pues esto implica dejar de ser amoroso conmigo mismo.

 

El reto está en ayudar sin afectarme mientras ayudo.

 

Eso implica entender los limites. El amor necesita limites para poder fluir adecuadamente. Yo muchas veces me sentía obligado a ayudar a todos, y sentía mucha culpa si no lo hacia. Hasta que entendí que ayudar a los demás, es una oportunidad de servir, no una obligación. Es decir nos permite llenarnos de amor, no de nada más, en caso de no hacerlo.

 

Lo otro que tuve que entender es que, a pesar que venimos a vivir una experiencia en conjunto con otras personas, cada uno de nosotros tienen una propia experiencia individual. Ahí esta justo el limite.

 

Cada quien tiene sus propias experiencias. Eso hay que respetarlo. Me pasaba que veía que podía ayudar a otros, lo que me hacía caer en querer rescatarlos. Eso es muy desgastante, pues estas queriendo que cambien algo que por dentro aún no es momento que cambien. Tuve que entender que cada quien tiene su momento.

 

Eso implica junto con pegado, que las circunstancias de los demás, no son las mismas. Este entendimiento hace que me ponga una especie de impermeable para que cuando ayude a alguien no me moje de su situación.

 

No se puede ayudar de corazón, si no estamos bien por dentro. Las personas que en verdad necesitan nuestra ayuda, nos necesitan fuertes, no débiles.

 

Así que debemos estar bien, para poder ayudar a otros. Hacer lo mejor que podamos, pero confiando que hay una inteligencia divina que brinda las experiencias que cada quien necesita para la evolución de alma.

 

Por duro que parezca, ahí es donde cada uno de otros encuentra el amor.

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