Así pasa, cuando sucede.
No lo voy a negar, la vida me ha puesto infinidad de veces, en situaciones sumamente incomodas. Incluso podría decir que es una constante con la que he vivido desde que tengo uso de razón. Lo me ha llevado a la forzosa necesidad de aceptar, que estas circunstancias no las puedo cambiar, y que lo único que puedo hacer -que es lo que controlo- es lo que está en mi. Esto determina que sufra o no en las experiencias de mi vida.

 

Me ha quedado claro, que cuando sufro es cuando me resisto a los sucesos que surgen en mi vida. Por eso cuando entendí que la vida es una escuela espiritual, me empecé a dar cuenta que cada cierto tiempo se abre un capitulo en mi vida que representa una nueva lección. Lo que hace que si no lo acepto, me afecte generándome dolor y sufrimiento. Así de fácil.

 

He ido aprendiendo a prueba y error a identificar los patrones repetitivos. Por ejemplo, tuve en el restaurante varios casos en donde las personas llegaban exigiendo cosas que no podíamos cumplir. Analizando la situación, en esa época, yo estaba muy desconfiado de nuestra capacidad para ser buenos, por lo que mi desconfianza atrajo a esas personas que no podíamos satisfacer de ninguna manera posible.

 

Así que cuando entendí, que tenía que confiar en el proyecto y en el equipo, las cosas empezaron a funcionar en la medida que mi fe se fue solidificando. Es decir, aprendi la lección. Y por su puesto que me di palmaditas en mi espalda, me honre y felicite.

 

Antes hubiera renunciado, me hubiera dicho que no era yo bueno para esto y hubiera tirado la toalla apenas se pudiera. Pero hoy he entendido que muchas veces para que venga lo que quieres, tienes que experimentar lo que necesitas. Es incómodo, pero necesario.

 

Al ego le encanta decir que si las cosas no salen color de rosa, es por que no se te van a dar. Pero no es así, el universo siempre nos consiente y nos dice que sí. Pero como buen maestro, primero nos pone el entrenamiento necesario para que podamos estar listos para eso que añoramos. O incluso, para medir si en verdad queremos lo que queremos, y eso se evalúa a través de la fe.

 

Es entonces que hay que aprender a aceptar la realidad que nos toca vivir, al hacerlo he visto como esa entrega me hace relajarme y ver las cosas de mejor manera. Es través de rendirme a la voluntad del universo como en realidad puedo disfrutar mi vida.

 

Cuando siento dolor o sufrimiento, es la otra manera en la que me doy cuenta que hay alguna lección que aprender. La encuentro tan fácil como preguntándomelo, y dándome el espacio para encontrar la respuesta.

 

Al aceptar lo que necesito, es aceptar la bendición que tiene cada paso que hay en mi camino.

 

Namasté.

A F I R M A C I O N E S
“Libero la resistencia”
“Acepto las lecciones que me tocan vivir”
“Estoy contento con mi vida”
“Me amo”
“Estoy abierto/a a las bendiciones que hay en la vida”
Si te gusto el post, lo puedes compartir. ¡Compartamos el amor! 😀
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s