A todos nos pasa.

A todos nos pasa.

A todos nos pasa.
Hace no mucho tiempo, me metí en algunas complicaciones financieras. Cosa que nunca que me había pasado, pues si hay algo que puedo presumir es que soy muy ordenado con mis finanzas. Pero cuando hay cosas que uno tiene que aprender, estas simplemente pasan, incluso en áreas en las que uno no pensaría. Lo más curioso es que la lección estaba en lo que menos yo me hubiera imaginado.

 

Resulta, que de repente, empecé a sentir la necesidad de satisfacer algunos antojos, particularmente a través de compras. Pero después de varios impulsos por comprar, me di cuenta que realmente no estaba obteniendo la satisfacción que esperaba. Ahí es justo, donde considero que es tiempo de voltear hacia adentro.

 

Lo que encontré, fue que estaba buscando satisfacer una necesidad insatisfecha. En español, es que habían varias cosas que me generaban incomodidad e inconformidad, las cuales creía que comprando algo las iba a poder solucionar.

 

Esto es equivalente a un pequeño animalito al que le vas dando de comer y va creciendo, y creciendo, y creciendo. Cada vez necesitando comer más, y sin poderse satisfacer nunca, aunque nos haga creer que en algún momento si se va a llenar.

 

No fue hasta que en realidad encontré que era, que no logré detener las cosas. Había estado evitando enfrentar a algunas personas de mi trabajo, había yo cedido ante sus peticiones, sin estar de acuerdo, y me sentía derrotado. Estar comprando cosas, era una maravillosa fuga.

 

A raíz de esto, he aprendido a observar cual es la razón por la que busco hacer algo, si es por realmente algo que me busca hacer feliz, o es en realidad que estoy buscando satisfacer de la manera equivocada.

 

Es que hay muchas formas en las que nos desviamos: alcohol, drogas, sexo, internet, compras, azúcar, por citar algunas. Pero la realidad es que no terminan por llenarnos, y necesitamos más y más. Esa es otra forma de darnos cuenta que estamos yendo por un camino sin salida, o más bien por uno que jamás va a llevarte a un destino feliz.

 

Sería muy soberbio de mi parte, creer que voy a estar libre de tener necesidades que no haya podido yo satisfacer. Así que lo único que en realidad puedo hacer, es mantenerme lo más consiente de por que, hago las cosas. Eso tarde o temprano me mantiene alerta para que desde mi consciencia tome mis propias decisiones.

 

Al final de cuentas, lo que importa es ser feliz sin tener que hacer nada.

 

Namaste.

 

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