Había hecho justo lo contrario.

Había hecho justo lo contrario.

Había hecho justo lo contrario.
Hace unos días, publique en mis redes sociales una foto hablando del tema de ventas. Para mi fue un paso muy fuerte, pues por mucho tiempo había mantenido separado mi andar espiritual, con mi trabajo en el mundo de los negocios. Yo creía que ambos estaban separados, aunque en realidad son uno. Esta separación, me estaba generando un enorme sufrimiento.

 

De hecho días después de haberlo hecho, aún siento que no fue lo correcto. Fue como si un mundo invadiera otro. Pues llevo muchos años de mi vida teniendo una separación muy grande entre una cosa y otra. Aunque la realidad es que no es así, todo está unido, todo es espiritual y todo es material.

 

Así que ahora estoy uniendo mis mundos, aceptando que así soy. Así me hizo el universo y me quiero permitir ser así. Aunque salir de esta zona de confort, en donde en un lado era empresario y en el otro Yogi y demás, no esta siendo fácil. Muero de miedo, pero eso me hace sufrir más, que realmente unir todas las partes de mi ser, que han estado fragmentadas.

 

Solo la unión de uno mismo, junto con todo el universo, es lo que en verdad trae paz.

 

Para mi este, esta siendo el más grande reto espiritual, ser la misma persona sin importar si estoy en un tapete o en un escritorio. Soy el mismo, eso me da integridad, me une a la verdad, pero sobretodo me hace alejarme del miedo y actuar desde el amor.

 

Esto ha implicado un proceso de aceptación, pues me sentía muy vulnerable de lo que fueran a decir de mi. Recuerdo en el momento en el que más fragmentado estaba, que me daba pena que me vieran llegar bien vestido a las clases de yoga, y me costaba hablar de mis temas espirituales en el mundo de los negocios, hasta que no fue posible mantener la separación.

 

Uno de mis miedos más añejos, ha sido el miedo al rechazo. Así que el hecho de no poder conciliar -en mi mente- ambos mundos, me hacía que yo estuviera viviendo una especie de dos vidas paralelas, con lo cansado energéticamente que esto es. Así que tuve que saber y entender que el verdadero amor es incondicional, y tuve que empezar a amarme a mi mismo sin limites, para que en verdad dejará de tener miedo del que dirán.

 

Esto era una prisión enorme, que ahora que voy saliendo de ella, se siente maravilloso, pues estoy en libertad y no tengo que estarme cambiando las mascaras. Es más fácil ser feliz, estoy en paz y en menos conflicto.

 

Por eso, he dejado de hacerle caso a mi miedo, ahora le hago caso a mi corazón.

 

Namaste.

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