Mis miedos se han vuelto realidad.

Mis miedos se han vuelto realidad.

Mis miedos se han vuelto realidad.
El miedo y la ley de la atracción tienen un acuerdo muy importante, brindarte los aprendizajes espirituales que más necesitas, a pesar que probablemente sean los que menos quieres, ya que estos pueden llegar a ser incomodos de enfrentar y manejar, aunque muy jugosos en cosas que aprender. Ahí radica su razón de ser.

 

Lo más chistoso es justo eso. Hace poco, hubo una critica en redes sociales hacia uno de mis negocios, que decía algo así como “el dueño es un flojo, no hace nada y por eso las cosas le salen mal”. Cuando lo leí, lo primero que sentí fue enojo, pues recibí un ataque personal, y sin darme cuenta, ya había caído en el juego, en lugar de tener un poco más de tranquilidad, pues realmente no es verdad el comentario, pero si hay algo en el que me había afectado.

 

Cuando algo pasa de esta manera, hay que hacerse responsables de la situación. Así que me pregunté ¿Qué parte de mi, atrajo esta situación? Y lo que era, fue justamente un enorme miedo a fallar y a que los demás opinen mal de mi. Así que la ley de la atracción se hizo cargo de volver esta experiencia real.

 

Así me ha pasado con casi todas las cosas a las que le tengo miedo, y mucho más frecuente con las que por dentro me están afectando con más fuerza. Lo que hace que de una u otra forma se materialicen. Para que de una vez por todas, aprendamos de ellos y regresemos al amor.

 

De hecho cuando leí el comentario anteriormente mencionado, sentí una enorme punzada en el estomago. Después de permitirme sentir mis emociones, procedí a decidir que quería hacer. Siempre he creído que este tipo de situaciones, abren oportunidades para crecer. Y justo así fue.

 

Cuando sucede algo que considero un tropiezo, trato de aprender de la situación. Sacarle jugo a la experiencia y usarla para mi mas alto bien, y el de todos los involucrados. Hay muchas cosas que se pueden haber hecho mejor cuando la vida lo muestra de estas formas, y hay que detenerse para permitirse recibir el aprendizaje.

 

Después lo que hice, fue tomarme un momento, e ir directo a encarar a mi miedo de ser rechazado. Busque el origen, que tiene que ver de mi infancia, y una vez que estuve remojado completamente en el miedo, con todo el poder de mi intención dije:

-Libero, borro, limpio, expulso, de mis mentes, de mis cuerpos y de toda y cada una de mis células, el miedo a fallar, a ser rechazado, y ser afectado por las opiniones de los demás.

Y después cuando sintiera que ya no había más, lo pongo en positivo:

-Me amo, estoy seguro, estoy en paz, tengo derecho de fallar y aprender, crezco de cualquier situación, etc etc.

 

La verdad es incómodo y requiere valentía enfrentar los miedos, pero al menos yo he visto, que es mejor enfrentarlos, que vivir con la angustia de huirles, y es muy reconfortante cuando por fin los liberas.

 

Los miedos nos traen lecciones, que cuando se aprenden, estos se esfuman.

 

Namaste.

 

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