Me ha dado pena contarlo.

Me ha dado pena contarlo.

Una de las cosas más características de mi, es justo una que he estado ocultando, pues a muy pocos son a los que les he compartido. Ya no se, si es por pena, miedo u otra cosa, o una combinación de ambas. Lo que si, es que me ha complicado enormemente mi sentir y no me ha ayudado a sentirme satisfecho en mi interior.

Hace unos años, siguiendo mi intuición, empecé a estudiar y trabajar para poder estar en comunicación con los ángeles. Lo cual puedo decir que se me dio con mucha naturalidad. Y desde hace unos 4 años, ellos son los que me han guiado y acompañado en mi vida.

Cada vez soy más transparente al respecto, y al ser parte de mi, cada vez resulta más complicado, y más difícil no comentarlo. Pero si te fijas, prácticamente no los menciono en este espacio. Aunque no significa que no estén involucrados en este aspecto.

Hablar con los seres de luz, es algo que todos podemos hacer, si estamos dispuestos a aprender a silenciar nuestra mente y nuestro ego, y empezar a escuchar nuestra intuición. De hecho, en enero o febrero, estoy pensando atreverme a enseñar a otros este maravilloso camino de vivir con consciencia de estos seres inmensamente amorosos. Si estas interesado/a me puedes escribir, ayudarme a animarme.

Regresando al asunto, en que la vida me ha llevado a tenerlos claramente a mi alrededor. Esto a implicado aceptarme, y reconocer que hay una parte de mi que es energía, y que me enriquezco en la medida que cobro consciencia de ellos.

Lo divino esta presente en nosotros. Louise Hay hace una gran reflexión al respecto: “Dejamos de seguir nuestra intuición, y luego nos preguntamos por que las cosas no salieron bien”. Los ángeles se comunican a través de nuestra intuición y son un gran regalo que Dios nos ha dado.

Con una simple petición, los ángeles y seres de luz gustosamente nos ayudan en cualquier cosa que necesitemos, sin importar el tamaño. A mi me ayudan desde escucharme, apapacharme, hasta guiarme y hacerme sentir seguro, protegido y amado.

Todos tenemos ángeles, pero nadie nos ha dicho que es muy fácil contactarlos e involucrarlos. La realidad es que son cómplices instantáneos. Lo mejor de todo, es que son confiables y por si fuera poco, procuran nuestro más alto bien, todo el tiempo.

Recibir ayuda divina es la mejor manera de sentirnos plenos, pero sobretodo alinear nuestra vida hacia su más alto propósito: ser feliz.

Namasté.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s