Por mi bien lo tuve que hacer.

Por mi bien lo tuve que hacer.

Me tome unos días de no compartir como usualmente lo hago. Simplemente llegué a un punto en el que no me salía tan natural como normalmente me gusta. Me sentía saturado y totalmente abrumado. Así que a pesar de lo disciplinado que soy con mi agenda, dejé muchas cosas por un momento. Hoy que empiezo a regresar a mi normalidad, veo que fue una gran decisión.

Estos días cercanos a la navidad, suelen ser días llenos de compromisos, los cuales en su mayoría, representan una energía de dar de nosotros, o dicho de otra forma, son eventos que nos absorben nuestra energía. Sino logramos darnos un espacio para restaurarnos, un fuerte desequilibrio, nos puede terminar afectando tarde o temprano.

Por eso he tenido, un poco más a la fuerza, que por gusto, relajarme y sobrellevar los días lo mejor posible, en lo que gradualmente me voy dando espacio para recuperar la energía que he dado.

Y es que por alguna razón, de algún lado hemos sacado que lo mejor en la vida es dar -lo cual es correcto-,pero para poder dar hay que tener, ahí es donde se perfecciona el amor. Dar desde el corazón lleno, no desde el vacío o la carencia.

Para poder servir al universo, necesitamos estar bien nosotros mismos. Yo pensaba que era egoísta tomarme tiempo para mi, y aunque bajo algunas perspectivas lo podría ser, si dejamos este juicio de si lo es o no, lo que realmente es cierto , es que necesitamos tiempo y espacio. Las demandas del exterior, suelen usar nuestra energía, la cual es básica para que podamos ser feliz.

Es importante tener siempre en mente, que ser feliz es nuestro mas elevado propósito de vida.

Incluso, tuve que dejar de escribir, ya que me di cuenta que mis palabras no estaban fluyendo como me gusta. No me estaba saliendo tan natural como me gusta hacerlo. Incluso dar clases de Yoga que me fascina, estaba siendo ya más una presión que un disfrute. Esa es una absoluta señal de que hay que detenerse, para poder más adelante continuar.  Sentí que era momento de cambiar un poco la rutina.

Así que hoy respiro profundo, y aunque no he podido recuperarme del todo, me amo tal y como estoy. Me siento bien, suelto la necesidad de ser perfecto y cumplir con todos los compromisos. Lo cual me lleva realmente a actuar desde un espacio de amor.

Por mi bien, elijo ser feliz.

Namasté

La búsqueda incesante. 

La búsqueda incesante. 

La búsqueda de la felicidad -o de cualquier otra cosa-, al menos en mi ha sido alto bastante habitual. Siempre he estado en el camino de buscar y lograr mis anhelos. Pero he de reconocer que no se que tanto en realidad lo he logrado. Pues sin duda, este andar me ha llevado a darme cuenta que he buscado en el lugar equivocado.

Buscar en el exterior de nosotros es la tendencia más común de todos nosotros. Para sentirme satisfecho, he hecho de todo, he buscado en el dinero, en las personas, en los viajes, y la realidad es que por muy satisfecho que me haya dejado algo, nunca dura lo suficiente.

Lo que más me viene a la mente de cosas que he buscado, ha sido el sentido de importancia. Creía que era algo que necesitaba obtener o lograr, incluso me he sentido amenazado cuando algo creo que me hace perder mi importancia personal. Quien iba a decir que no podía realmente ser importante en lo exterior.

Es un hecho que se siente muy bonito ser reconocido, aplaudido o ganar pertenencias que te hagan sentir esa sensación de importancia.

Aunque en realidad, hasta que no me di cuenta que estaba yo en una búsqueda incesante, fue que pude voltear a mi interior. Pues pensaba que yo no era importante y me lo tenía que ganar, cuando en realidad soy importante, al igual que todo el mundo, pues estoy hecho con el mismo amor con el que la vida nos ha hecho a todos.

Más que buscar, me tenía que sentar, me tenía que valorar, y encontrar realmente cual era la razón de mi hambre de importancia. Solo así pude realmente voltear a mi interior y dejar de buscar donde no lo iba a encontrar.

Por eso he llegado a una conclusión contundente, lo que busco, realmente no está afuera, sino dentro de mi. Es en el único lugar en el que realmente te puede aparecer. Es en nuestro interior donde está nuestra sabiduría, pero también donde está nuestra conexión con la vida. Cuando observas lo que hay adentro de ti, ya no necesitas más.

Quizás más que buscar, tengo que recordarme que tengo que valorar lo que hay en mi interior.

Namasté

Es Fluir o sufrir.

Es Fluir o sufrir.

A lo largo de mi vida, he experimentado situaciones contratantes con respecto a volver realidad mis deseos. Tanto se me han dado, increíblemente rápido, como por el contrario, han tardado tanto que mi paciencia se terminó por agotar. Es muy fácil ser feliz cuando las cosas se dan, pero que retador puede serlo cuando las cosas no pasan.

Todo esto tiene que ver con algunos factores. Uno de ellos es la ley de la atracción, el segundo tiene que ver con los aprendizajes del alma, lo cual está totalmente relacionado con la inteligencia divina y lo que nos toca aprender.

El universo siempre nos responde afirmativamente. Pero para que algo pueda llegar, debemos tener la vibración como para que esto realmente pase. Si quiero tener mejor salud, mis emociones tienen que estar alineadas a esto, de lo contrario tardará un proceso en ajustarse, el cual dependerá de cada quien. Es decir, se te fue concedido, pero hay que recorrer un camino para que esto pase.

Ahí es donde nuestro ego se mete y nos mete ruido. Nos convence a ser impacientes y a renunciar, conformándonos con algo menor a lo que queríamos. En mi caso el gran riesgo es perderme de los aprendizajes que me tocaban vivir.

Si algo que he pedido, no ha llegado a mi vida, sin duda es por qué hay cosas que tengo que aprender para que este listo para que estas aparezcan.

Creo que cuando elijo encontrar la luz en cada situación, sobretodo en las que aparentemente no salen favorables. Soy capaz de poder fluir y ser feliz con el presente. Es con acto de aceptación tan poderoso, que hace el amor se manifieste en la situación.

Si nuestra parte egoica, es berrinchuda, y no le gusta que las cosas no salgan como nosotros queremos. Pero en realidad todo llega a su tiempo, aunque a esa parte de nosotros nos guste. Pero este tiempo de cocción de nuestros deseos, hace que cuando se termina por dar, lo valoremos enormemente.

La espiritualidad radica en encontrar el tesoro que está la aventura del camino, más allá del premio que encontramos en el destino.

Namasté.

Aunque no lo parezca hay tiempo

Aunque no lo parezca hay tiempo

En cuestiones que involucren cuestiones de tiempo, suelo ser muy acelerado. Es como si se me activara una bomba de tiempo, derivada que se me va a gastar y no voy a poder hacer todo lo que necesito. Esto me afecta en el ritmo con el que vivo, pues es relativamente común, que me tienda a acelerar, casi siempre innecesariamente. Hay formas de que el tiempo rinda enormemente, lo cual es extremadamente retador hoy en día, aunque eso no significa que no sea posible.

Hoy vivimos en un estilo de vida lleno de estímulos, son muchas las demandas que tenemos del mundo exterior, principalmente a través de la comunicación por teléfonos, es un hecho que el mundo se ha hecho más chico, lo que hace que la información nos impacte constantemente.

En mi experiencia, es que cuando me acelero, pasan dos factores principalmente, el primero es que no me doy cuenta y empiezo a actuar en automático, el segundo es que me estreso, lo que hace que me vuelva menos efectivo con el tiempo.

Todo esto me trae como consecuencia desconectarme en el presente, o perder tierra, dicho de otra manera. Estar acelerado y angustiado hace que el tiempo se esfume. Este rinde en la proporción en la que nuestra consciencia este al mando o no. Cuando estamos en la angustia nuestro tiempo se nos va entre las manos, y lo peor es que termina generando un enorme desgaste emocional.

Cuando me tomo las cosas con calma, y actuó desde la paz interior, el tiempo parece expandirse y rendirme. Además de que me siento mucho más tranquilo, es decir me permite estar feliz con la situación.

Hay un reconocer que detrás de la angustia por el tiempo, hay un miedo. En mi es un miedo a fallar por no hacer “todo lo que tengo que hacer”. Cuando el miedo se apodera de la situación, todo se vuelve negativo y subjetivo. El miedo no es inteligente, es instintivo. Por eso sufrimos tanto, y más cuando no lo tenemos en la consciencia.

En la medida que somos conscientes de nuestros miedos, y expandimos nuestra mente, hacemos justo lo mismo con el tiempo. Todo depende que energía le pongamos al reloj.

Respirar profundo y elegir la paz interior, no sólo hace que el tiempo nos rinda, sino que estemos más contentos con nuestra vida. Le estamos quitando poder al miedo, y estamos permitiendo que sea el amor el que fluya en lugar del temor.

¡Hay tiempo suficiente para todo!

Namasté.

Hay que evitarlo a toda costa.

Hay que evitarlo a toda costa.

El miedo, a mi entender es quizás la emoción que más nos influencia hoy en día. La verdad es que incluso es algo que ha tenido e influenciado a la humanidad por siempre, y aún así, sabemos muy poco de él. Esto nos hace que vivamos muchas experiencias, que si bien nos hacen crecer, también nos hacen sufrir, y aunque todo es perfecto, también hay otro camino.

Conozco personas, que han puesto toda su energía y pertenencias por lograr algo que querían. No por que no les fuera concedido, sino que por que tenían miedo de que el tiempo o la forma no fueran eso que tanto anhelaban.

Cuando pasa eso, es por qué nos hemos desconectado de nuestra divinidad, nos sentimos solos y desolados, lo cual nos impide ver la lección que justamente necesita nuestra alma. Aunque revelando el secreto, te puedo decir que una de nuestras más grandes lecciones espirituales, es la de aprender a confiar en el universo, en particular cuando no entendamos las lecciones.

No se tú, pero yo le agradezco a mis padres muchas cosas por las que en su momento los odié. Las cuales en el momento no lo entendía, hasta que llegó el día que todo cobró sentido, y hoy me llena de gratitud que me hayan provisto de esas lecciones. Lo mismo sucede con Dios, nos pone situaciones que nos tocan vivir, que nos están formando y que nos harán vivir una vida plena.

Aunque, lo divino nos ha regalado algo increíble, la libertad. Así que podemos aceptar o rechazar estas lecciones. Entonces vendrá el aprendizaje de otra forma, la cual es mucho más dolorosa, pues es el ego -nuestra parte miedosa-, la que estará rigiéndonos.

Yo he sentido como el camino el miedo, me llena de rigidez y tensión. Una sensación de desolación por no tener lo que yo quiero, se apodera de mi, y entonces caigo en la desesperación, no sólo dejando ver la lección, sino dejando de escuchar mi guía divina.

Puede ser muy fácil caer en la desesperación, ahí es donde hay que aprender a reconocer que lo que ocurre en este momento es perfecto. Así como también, que cuando escuchamos nuestras lecciones y las aceptamos, todo fluye de mejor manera.

Increíblemente, en la medida que nos dejamos sorprender, dejando a un lado los tiempos y las formas, las bendiciones aparecen, pero sobretodo, nuestro amor nos ilumina.

Namasté.

Me siento mal y eso es perfecto.

Me siento mal y eso es perfecto.

Estoy intentando cada vez más, mostrarme sin filtros. Más que a los demás, a mi mismo. Por eso hoy tengo que aceptar que me siento muy tenso y un tanto mal. No es que en realidad este pasando algo hoy que me este pasando en demasía, simplemente me estoy permitiendo sentir lo que siento.

Antes lo que hacía, era negarme a mi mismo las emociones cuyos matices no eran positivos. Los tenía totalmente bloqueados, para mi el mundo era color de rosa. Lastima que esto no hacía que las emociones se fueran, solamente que no las tenía yo identificadas.

Lo otro que me tiende a suceder, es que si por alguna razón reconozco que algo no esta bien en mi, empiezo inmediatamente a buscar que hacer para eliminarlo o simplemente bloquearlo. Lo que me vuelve a llevar a lo anterior, impedir que en realidad mi sentir fluya.

Ahora que me estoy permitiendo sentir mis emociones, he podido darme cuenta que me si me resisto a alguna emoción, la hago más fuerte. Muy diferente a cuando la siento, me resigno y sobretodo renuncio a mis concepciones de como me debería sentir. Permito que el momento fluya.

Así que hoy me estoy permitiendo sentirme mal, no para ser una víctima, sino para honrar mi emoción, e intentar digerir y entender de donde viene el sentimiento. Pues lo que es un hecho, es que cada emoción representa algún mensaje que es importante que recibamos, desde el punto de vista espiritual.

Hay una diferencia importante entre sentir y dejarse llevar por las emociones. Yo no estoy permitiendo que la emoción de que “todo esta mal” me invada, solo la estoy reconociendo y aceptando de que hay alguna parte de mi que requiere atención. Pues lo que si hay, es un miedo a que las cosas no me salgan bien.

Si permito que la emoción me dirija terminaré deprimido y derrotado. Cuando la emoción bien conducida me puede ayudar para crecer.

Curiosamente, al reconocer la existencia de esta emoción, su intensidad baja y fluye. Lo que me hace automáticamente que me sienta mejor. De hecho, he visto que las afirmaciones funcionan mejor cuando reconozco que no me siento como la afirmación dice. Pero inmediatamente después de reconocer este hecho, creo el espacio para el nuevo pensamiento.

Sentir nos hace humanos, pero reconocer nuestras emociones nos hace muy espirituales.

Namasté.

Las emociones de la mente.

Las emociones de la mente.

La mente no siempre necesariamente va alineada con las emociones. Esto lo sabemos perfectamente, las personas que en algún momento de nuestras vidas hemos sentido lo que es la ansiedad.  El resultado de ello, es sentir que todo está diferente, a lo que la mente en realidad percibe o analiza.

Curiosamente, en el camino espiritual, se trabaja para escuchar y hacerle caso al corazón. Uno podría pensar qué hay que dejar a la mente a un lado, pero todo lo contrario. Cada parte de nuestro ser, tiene una función, que cuando la ejecuta en equilibrio realmente todo cobra sentido. Muy diferente, cuando las emociones y los pensamientos difieren, no sólo hay una sensación de ansiedad, sino de peligro.

Lo que más ha traído paz mental a mi vida, ha sido dejar a un lado la sensación de estar separado de Dios, así como de sentirme fragmentado. Cuando entendí que soy uno con la vida, y todo mi ser es perfecto, me he sentido mucho menos ansioso de lo que estaba antes.

Más sin embargo, aún hay una parte de mi ser que se desconecta terriblemente y me hace sufrir. Lo bueno que al menos ya empiezo a darme cuenta, lo que me permite elegir si quiero seguir así o no. Pero en verdad es horrible sentir que todo está de la fregada, aunque en realidad no lo esté.

Cobrar consciencia, implica alinear nuestro pensar con nuestro sentir. Ser un solo ser. Esto solamente se logra viviendo en el presente, cuando me preocupo o sigo en el pasado, es justo cuando hay una sensación de desconexión la vida, algo en mi empieza a sufrir. Me de cuenta o no.

La manera en la que experimentamos la vida, es una elección que en algún momento hicimos, o las circunstancias hicieron. Lo importante es recordar, que tenemos el poder de elegir sentirnos como queramos. Ahí es donde la mente nos ayuda a dirigir hacia dónde queremos ir.

El poder está en nosotros, lo usamos en el momento, que cobramos consciencia.

Namasté