Me siento mal y eso es perfecto.

Me siento mal y eso es perfecto.

Estoy intentando cada vez más, mostrarme sin filtros. Más que a los demás, a mi mismo. Por eso hoy tengo que aceptar que me siento muy tenso y un tanto mal. No es que en realidad este pasando algo hoy que me este pasando en demasía, simplemente me estoy permitiendo sentir lo que siento.

Antes lo que hacía, era negarme a mi mismo las emociones cuyos matices no eran positivos. Los tenía totalmente bloqueados, para mi el mundo era color de rosa. Lastima que esto no hacía que las emociones se fueran, solamente que no las tenía yo identificadas.

Lo otro que me tiende a suceder, es que si por alguna razón reconozco que algo no esta bien en mi, empiezo inmediatamente a buscar que hacer para eliminarlo o simplemente bloquearlo. Lo que me vuelve a llevar a lo anterior, impedir que en realidad mi sentir fluya.

Ahora que me estoy permitiendo sentir mis emociones, he podido darme cuenta que me si me resisto a alguna emoción, la hago más fuerte. Muy diferente a cuando la siento, me resigno y sobretodo renuncio a mis concepciones de como me debería sentir. Permito que el momento fluya.

Así que hoy me estoy permitiendo sentirme mal, no para ser una víctima, sino para honrar mi emoción, e intentar digerir y entender de donde viene el sentimiento. Pues lo que es un hecho, es que cada emoción representa algún mensaje que es importante que recibamos, desde el punto de vista espiritual.

Hay una diferencia importante entre sentir y dejarse llevar por las emociones. Yo no estoy permitiendo que la emoción de que “todo esta mal” me invada, solo la estoy reconociendo y aceptando de que hay alguna parte de mi que requiere atención. Pues lo que si hay, es un miedo a que las cosas no me salgan bien.

Si permito que la emoción me dirija terminaré deprimido y derrotado. Cuando la emoción bien conducida me puede ayudar para crecer.

Curiosamente, al reconocer la existencia de esta emoción, su intensidad baja y fluye. Lo que me hace automáticamente que me sienta mejor. De hecho, he visto que las afirmaciones funcionan mejor cuando reconozco que no me siento como la afirmación dice. Pero inmediatamente después de reconocer este hecho, creo el espacio para el nuevo pensamiento.

Sentir nos hace humanos, pero reconocer nuestras emociones nos hace muy espirituales.

Namasté.

No hay por que disculparse.

No hay por que disculparse.

He solido ser una persona a mi entender no solo educada, sino conciliadora y evitando en todo momento cualquier tipo de conflicto. Esto me ha hecho muchas veces pedir disculpas, aunque no tuviera yo por que, con tal de evitar problemas. La cuestión es que al final, el que terminaba afectado no era nadie más que yo, e incluso mi felicidad estaba de por medio.

Por otro lado, también me ha tocado trabajar con personas, que piden disculpas por cada error que creen haber cometido. Sobretodo cuando las emociones surgen, saliéndose estas de lo considerado como adecuado. Lo cual denota de una otra manera una falta de compasión hacia si mismos. El verdadero perdón, no viene de los demás sino de uno mismo.

Hemos sido educados a no aceptar las distintas gamas de nuestras emociones, lo que nos hace sentirnos avergonzados cuando estas surgen.

Una de mis más grandes liberaciones emocionales, fue el día en el que de una vez por todas decidí perdonarme, y aceptarme tal cual soy. Eso me hizo empezar a ser compasivo, pudiendo ser libre de sentirme que estaba traicionando a todo el mundo. Me sentía culpable de todo lo que pasara al mi alrededor.

Esa sensación, viene del famoso ego. Demuestra una enorme desconexión con lo divino. Pues todo lo que pasa es perfecto, y tiene un propósito sagrado. Aún nuestros más grandes errores, pasan por que tenían que pasar. Así de contundente.

Al irme aceptando, me he dado cuenta que ya no me disculpo con los demás por cualquier cosa. Por mucho tiempo, pensé que era una molestia y que estorbaba. Mi autoestima estaba por los suelos. Me disculpaba justo en la búsqueda de aceptación o evitando ser rechazado.  El lugar desde el que lo hacía era el miedo, mas no el amor.

Curiosamente, esto me ha llevado a ser mucho más responsable de mis acciones. Ya no me disculpo a la ligera, asumo lo que me corresponde, sin cargar el peso de la culpa, ni tampoco un efecto en mi autoestima. He entendido que mi valor personal, no se mide por mis aciertos o errores, sino por la calidad de mi corazón.

Solo en la medida que me he aceptado, pero sobretodo reconocido como perfecto, sin importar lo que yo haga o deje de hacer. Es como en verdad he podido encontrar en mi, lo valioso de mi ser. Ya no me tengo que disculpar por existir, sino agradecer por que estoy aquí para experimentar amor.

Soy valioso, igual que tu, todos somos importantes.

Namasté.

Aveces pasa, cuando sucede.

Aveces pasa, cuando sucede.

Increíblemente, varias veces en mi vida, me ha pasado que cuando todo estaba caminando de maravilla, algo se atora. La sensación de desconcierto suele apoderarse de mi, pero sobretodo la frustración de que las cosas estén saliendo diferente a lo que quisiera. Las cosas no se pueden controlar, así que no queda más que aceptarlas. Pero como hacerlo, es en realidad el gran reto.

Cuando esto sucede, no es por otra cosa más que por algo muy simple, hay algo que aprender. Cuando las cosas se detienen es por que hay algo que nos esta llamando la atención. De hecho, en cada una de las situaciones en las que me ha pasado esto, hay algo que tenía yo que aprender o cobrar consciencia.

Mientras más me aferro a que negar que las cosas han cambiado, más me frustro, más me canso, pero sobretodo más me atoro. Es una cuestión simple, acepto las cosas como son o las niego, impidiéndome fluir.

Aceptar las situaciones es lo único que abre el aprendizaje, lo que permite que las cosas fluyan de nueva cuenta.

Hay que reconocer, que por su puesto que aveces puede ser difícil aceptar los aprendizajes que nos tocan vivir. Sin duda, aveces ocurren cuando menos lo imaginábamos, pero siempre hay una razón divina que no entendemos.

El miedo nos hace creer que no podemos, por eso nos frustramos tanto cuando nos tocan situaciones retadoras o no salimos de nuestra zona de confort. Pero ahí hay una lección por igual para todos, podemos. La vida nos esta mostrando nuestros limites y de lo que estamos hechos. Podemos elegir poder o por el otro lado sentirnos incapaces.

Confiar en uno mismo, es confiar en la vida. Esto es lo que hace que las cosas fluya y pasen para el más alto bien. Así de simple y así de claro.

Namasté.

Es la base de tu poder personal.

Es la base de tu poder personal.

Actualmente me encuentro enfocado en un único reto espiritual: aceptación. Por muy sencillo que parezca, en realidad tiene sus grandes situaciones para lograrlo. Para mi, esto es indispensable, para poder vivir una vida plena, hace que realmente valga la pena, a pesar que la tendencia natural sea a no aceptar.

Quiero separar aceptar de conformarse, si bien son parecidas, realmente son diferentes. Aceptar es fluir con las cosas como son, conformarse es renunciar a querer fluir.

La clave para mi esta siendo renunciar a mi voluntad y entregársela a lo divino, a Dios.

Por casi toda mi vida, intenté ser feliz a través de querer que las cosas salgan como yo quería, de buscar obstinadamente tener la razón -aún cuando no la tuviera-, a ser inflexible ante los cambios. El resultado ha sido contrario al que yo esperaba, pues ha sido tensión, resistencia el resultado, lo cual por su puesto,  me ha traído sufrimiento.

Quizás el tiempo, es el que más me esta costando trabajado aceptar. Pues muchas cosas que estoy buscando tener en mi vida, no se están dando en la rapidez que yo quisiera. Las señales son de continuar, pero me molesta de sobremanera que me este costando trabajo, y me meto en ese pensamiento de que debería renunciar. Pero la señal divina, no es más, que tener paciencia.

Fluir con la vida es justo encontrar ese equilibrio entre renunciar a nuestra voluntad, pero conectándonos con nuestro destino más glorioso.

Yo pensaba que aceptar las cosas y el conformismo eran lo mismo. Así que me sentía obsesionado de lograr cosas, solo para después darme cuenta de que prácticamente no podía controlar nada. De hecho, cada vez que me obsesionaba con algo, o no lo conseguía o lo hacía a un precio demasiado alto. La verdad no valía la pena.

Por otro lado, he probado la maravillosa paz interior que viene de confiar en que las cosas van a ocurrir en el tiempo y la forma adecuada. Obvio que he tenido muchas dudas de como sobrevivir en lo que eso llega, pero eso en sí, ya es una desconfianza. Cuando confío todo se resuelve de maneras milagrosas. Increíble, pero así de poderoso es el universo.

Hoy no me queda más que aceptar mis circunstancias, y por su puesto a mi verdadero ser. Todo está en mi vida por una razón, al dejar de rechazar esas razones las bendiciones aparecen inmediatamente. Eso es lo mágico de permitirme aceptar.

Creo en que todos tenemos un destino glorioso, solo basta en que aceptemos quienes somos y lo que nos ha tocado vivir. Ahí están los milagros de la vida.

Namaste.

Te sientas como te sientas, es perfecto.

Te sientas como te sientas, es perfecto.

Recientemente he pasado por unos días donde me he sentido ligeramente sin ánimos y disperso. La verdad es que automáticamente, mi ego aprovecha la oportunidad para decirme que todo se fue a la borda, que mi trabajo espiritual no sirve para nada. Pero en realidad, que yo me sienta, como me siento, incluso triste o molesto, es algo maravilloso.

De hecho, hace poco tuve un incidente con una persona. La situación me molesto mucho, pues me manifestó una abierta desconfianza hacia mi -uno de mis mas grandes miedos es no ser confiable-. Normalmente, hubiera reaccionado ignorándolo, pero esta vez, me moleste, se lo dije constructivamente, y no paso a mayores.

Quien sabe de donde, hemos aprendido, que el estado de nuestro animo debe ser perfecto -siempre feliz y con una sonrisa-, la realidad dista mucho de ello. No importa que tan avanzado estés en el camino espiritual, mientras seamos humanos, viviremos toda la gama de emociones.

Cada vez, que una “emoción” negativa aparece en mi ser, en seguida mi ego intenta desacreditarme, y hacerme ver lo alejado que estoy de lo que dice que es la felicidad. Pero es justo ahí, donde esta la verdadera oportunidad espiritual: amarme tal cual soy sin límites.

Al bloquear mis emociones, no solo me estoy juzgando, sino que además me estoy impidiendo aceptarme plenamente en el presente. La felicidad verdadera, en mi opinión, no esta en la sonrisa, sino en la aceptación absoluta de nuestro estado presente, sea cual sea. Esto se llama plenitud.

Cuando en realidad, me permito aceptarme, sea como sea, sin juzgar si esta bien o mal, incluso dejando a un lado la cuestión de si soy feliz o no, y simplemente me permito fluir a través de mis emociones, en realidad es cuando ocurre el milagro de la vida.

La magia ocurre cuando nos dejamos de juzgar y nos empezamos amar. Es el momento en el que el amor triunfa sobre el miedo.

Namasté

En ti estan las respuestas.

En ti estan las respuestas.

Victoria Klein emociones.jpg

Todos, absolutamente todos los seres humanos, tenemos emociones. Cada quien las maneja a su manera. Pero lo que más me ha sorprendido, es saber que hay muchos gurús, que aún a pesar de su trabajo espiritual, siguen teniendo emociones retadoras.

Lo que ocurre, es que mientras estemos en esta vida, tendremos ego, es decir, tendremos aprendizajes. Es como parte del trato. Pero la diferencia fundamental, radica en que cuando aprendemos a manejar nuestras emociones, las podemos conducir, lo que se refleja en una vida mucho más plena.

Hace poco, alguien me recordaba justamente que yo era una persona explosiva. Eso era derivado a que no tenía ni idea de cómo conducir mis emociones, las cuales se me terminaban desbordando. Hoy sigo teniendo la mayor parte de esas emociones, pero lo que ha cambiado, es que las escucho, y conscientemente decido como quiero reaccionar.

Por supuesto que la meditación me ha ayudado a aprender a observarme. Esto me ha permitido sentir con consciencia plena, escuchando toda clase de emoción que yace en mi interior.

Las emociones, por si fuera poco, son el hilo conductor para encontrar muchas respuestas de nuestra vida, ir al origen de ellas nos da valiosa información, que en muchos casos al liberar lo que pudiera estar atorado ahí, nos da la ventaja de fluir sin cargas emocionales.

Sucede justo, que cuando no escuchamos a nuestras emociones, estas se van acumulando o buscando donde fluir, lo que nos va generando afectaciones a nuestra vida. Las emociones no están en nosotros por casualidad, están ahí para que las sintamos. Hacerlo puede ser aterrador, pero realmente no hay nada que temer.

Si desde pequeños nos enseñaran a escuchar nuestras emociones, y profundizar en ellas, podríamos fluir de mejor manera en cada circunstancia de nuestras vidas. Lástima que necesitamos aprender, cada quien a su manera a darles valor.

Amar nuestras emociones, es amarnos a nosotros mismos. Realmente vale la pena hacerlo.

Namaste.16.10.18 AA Pensamientos poderosos.jpg

Lo valioso de ser sincero conmigo mismo.

Lo valioso de ser sincero conmigo mismo.

Aristoteles conocerse a uno mismo sabiduria.jpg

Una de mis más grandes áreas de oportunidad, es el tema de la sinceridad. Sobretodo vista desde hablar con la verdad, pues me ha costado mucho de repente, ser sincero con las cosas que quiero y siento. Pero dejando a un lado eso, realmente el problema grave, es cuando no estoy siendo sincero conmigo mismo.

 

En infinidad de ocasiones he aceptado hacer cosas, por qué me auto convencí que eran lo adecuado por alguna u otra razón. Incluso tome decisiones de vida, engañándome de que estaba yo haciendo lo correcto. ¿Cuál era el factor principal detrás de todo? El miedo. Pues este, me convencía de que el mejor camino era tomar esas decisiones, el problema es que al final no me sentía ni pleno, ni completo.

 

Quizás lo todavía más grave, es que llegue a entumirme con el asunto. Es decir, dejé de darme cuenta de todas las cosas que estaba haciendo sin estar siendo claro con los sentimientos.

 

Ser sincero conmigo mismo, me ha ayudado también a convivir con los demás. Pues en ocasiones, tengo que hacer cosas que no quisiera. Pero con el simple hecho de reconocer que no quiero, se me hace más fácil hacerlo, sobre todo en los casos que no hay elección. En muchos otros me honro y tomo la decisión de lo que es mejor para mí.

 

Resistir una emoción, o incluso ignorarla, nos limita emocionalmente. Pues cuando no me daba cuenta de que estaba yo siendo poco sincero conmigo, aceptaba sin estar consciente de lo que quería vivir. Por lo que dejaba que la marea me llevara a donde, ella quisiera.

 

Empezar a ser consciente de lo que queremos y de lo que sentimos, es tomar el control de nuestra propia vida. Quizás hayan emociones que no podremos controlar, creo que de hecho es imposible. Lo que si hay que hacer, es aprender a que estas fluyan.

 

Es muy probable, de hecho, que hayan tropezones. Yo me tropiezo todos los días. me doy cuenta que no fui sincero, a veces se me desbordan mis emociones. Lo único que hago, es amarme. Siendo compasivo y perdonándome, teniendo paciencia. Y reconociendo que no tengo por qué ser perfecto.

 

La imagen de tener que serlo, me hizo sufrir mucho cada día de mi vida que no lo conseguí. Aprender a ser sincero conmigo, me ha permitido descubrir que soy perfecto, por ser, sin importar si hago algo “bien” o mal. Ese es el mejor beneficio de ser feliz

 

Ser consiente y amoroso es lo que permite que podamos tomar el control de cómo queremos vivir nuestras experiencias. Y sin duda, yo elijo ser feliz.

 

Namaste.

16_09_03 AA Pensamientos poderosos.jpg

Para que pasan cosas “malas”.

Para que pasan cosas “malas”.

Oprah cada cosa pasa por una razon .jpg

La aceptación es una de los actos espirituales más profundos que uno puede hacer. Pero hay muchas cosas en esta vida, que realmente son difíciles de aceptar, o incluso de entender cómo es que Dios, siendo amor, las permite. Lograr entender este hecho, es algo que sin duda nos permite poder vivir en una verdadera comunión con la vida.

Para poder entender por qué pasan las cosas, hay que recordar porque estamos en esta vida: para aprender. Sin duda la mejor forma de hacerlo, es a través de la experiencia.

Es justo por eso, para generar una experiencia, el por qué pasan las cosas más dolorosas y tristes en este mundo. La mejor analogía es lo que pasa con los niños, puedes decirles que les puede pasar algo, incluso lo pueden hasta saber, pero no es hasta que les pasa en realidad, que lo entienden.

Cada persona, tiene un plan divino, una razón para estar aquí. Es justo esa razón la que determina qué tipo de experiencias les toca vivir. Al final, aunque parezca duro de creer, todo, no es más que una travesía para encontrar el amor más profundo que hay en todo.

También hay que recordar, que al alma, no le pasa nada. Por muy duras que las experiencias puedan ser, esta permanece intacta. Solo entendiendo, de una u otra forma la razón espiritual, por las que pasan las cosas, es cómo podemos aceptarlas.

Yo sufría por todas las “injusticias” que veía en el mundo. Las hacía mías, y me negaba a entender que Dios siendo todo bondad, permitiría que nos pasaran cosas. La realidad, es que Dios es amor, tan es así, que nos permite vivir las experiencias que necesitamos a nivel de nuestra alma. A esto se le conoce libre albedrío.

Pero si vemos con los ojos del cuerpo, las cosas se ven imposibles. Solo cuando entendemos las razones divinas, es como podemos entender que todo lo que pasa es perfecto. Aun cuando las cosas se ven exageradamente dramáticas, en el fondo todo pasa para bien a nivel espiritual.

Ahí es donde los que logran empezar a integrar su espiritualidad a su vida diaria, empiezan a vivir de una manera diferente, pues al aceptar tus experiencias, y aceptas tu aprendizaje, hace que puedas ser feliz, sea como sea.

El amor está en todas nuestras experiencias, solo necesitamos permitirnos sentirlo.

Namaste.

 16_09_02 AA Pensamientos poderosos.jpg

¿Y si todo estuviera en el lugar perfecto?

¿Y si todo estuviera en el lugar perfecto?

Cheryl Richardson confío en la perfeccion divina.jpg

Nada, absolutamente nada, está en nuestras vidas por casualidad. Pero muchos sabemos o hemos escuchado que el universo nos provee de todo lo que pidamos. Así que es muy normal y común, que cuando por alguna razón no estemos donde queramos, nos sentimos frustrados, lo que hace que nos demos por vencidos, dejando de recibir lo que tanto hemos pedido.

 

Pero lo que ocurre, es que hemos olvidado un dato fundamental: el orden divino. Este es el que determina la mayor parte de los acontecimientos que pasan en nuestro alrededor. No por casualidad, sino por causalidad. Pues todo está, como esta, por alguna razón.

 

De hecho, todo está en su perfecto lugar. Claro que esto es algo que a nuestro ego le molesta, y mucho. Es justo lo que hay que observar, pues es que hay en realidad, una lección que hay por aprender.

 

Cuando las cosas no están donde uno quiere, no es porque se nos haya negado. Sino porque hay algo que necesitamos aprender o experimentar para pueda llegar.

 

La mejor forma de liberar algo, es sin duda encontrando la razón para que las cosas estén ahí. También no hay que perder de vista, que no es una negativa, sino un aprendizaje. El cual seguramente es algo que nuestra alma necesitar experimentar.

 

Nuestra vida está destinada a ser llenada de gozo. Aunque para eso necesitamos aceptar nuestras lecciones, fluyendo con las experiencias que nos toca vivir.

 

Claro que es horriblemente frustrante cuando las cosas no salen como queremos. Ahí es donde nos agarra el ego y aprovecha la ocasión para decirnos que todo nos sale mal. La mejor cura es fijarnos en el proceso, en lugar del objetivo. Pues si nuestra energía está enfocada en el resultado, nos complica el proceso.

 

La clave está en disfrutar el camino, aunque a veces sea incómodo. Es el perfecto. Créeme y ten fe, es necesario confiar que las cosas están en su perfecto lugar. Curiosamente es la clave para que todo fluya de mejor forma.

 

Cuando aceptamos nuestro presente, permitimos que fluya, pero sobretodo nos permitimos disfrutarlo.

 

Namaste.

 

 

16_09_02 AA Pensamientos poderosos.jpg

Permitir que las cosas pasen.

Permitir que las cosas pasen.

Paulo Coelho .jpg

Cada vez que tomo una decisión, por arte de magia, empieza a pasar por mi mente, todas las cosas que pudieron salir diferente en torno a eso. Sin darme cuenta, estoy envuelto en una serie de posibilidades, que me afectan enormemente, tanto que muchas veces termino sufriendo. Así que es importante entender por qué pasa esto, las afectaciones y cómo manejarlo.

En realidad, lo que sucede, es que estos pensamientos o análisis, me afectan en mi conexión con el presente. Mi energía se empieza a dispersar, y sobretodo me resisto a la experiencia del momento.

Por si fuera poco, difícilmente podremos tomar decisiones o estar en situaciones perfectas. Obvio que algunas lo serán, pero es imposible que todo lo que hagamos sea lo ideal. Así que es importante entender esto, para que nos abramos a que pase lo que tenga que pasar.

Cada vez que me he resistido a una situación, como por ejemplo, asistir a una clase de yoga con un determinado maestro, y este no llega a la clase, me impido a mí mismo disfrutar de la posibilidad que dicha experiencia me trae. Esto es derivado, a que estoy enfocado en el resultado y no el proceso.

Creo que una de las claves para disfrutar de mejor manera nuestra vida, es aprendiendo a disfrutar el camino sea, cual sea. Pero lo que sucede en realidad, es que nos generamos una enorme cantidad de expectativas, y es justo en ese instante, que ya complicamos de sobremanera las cosas.

Además cuando quiero controlar que las cosas pasen de una u otra manera, hay un miedo detrás que me está afectando. Permitir que las cosas pasen, es dejar que lo divino haga de las suyas. Es decir, que pase lo que tenga que pasar. Estar abiertos a la experiencia, nos permite no solo disfrutarla, sino aprender de ella y crecer.

Desde que tengo menos expectativas, puedo presumir que vivo más relajado. El control hace que gastemos nuestra energía muy ineficientemente. Muy diferente, cuando fuimos con las circunstancias de lo divino.

Por eso es tan importante aprender a confiar, pues es la mejor forma de practicar nuestro optimismo, atrayendo las situaciones que sean para nuestro más alto bien. Cuando permitimos que las cosas pasen, nos alineamos a lo que nos toca vivir, y a las bendiciones que estas experiencias están destinadas a traernos.

Namaste.

 16_09_02 AA Pensamientos poderosos.jpg