Honro sobretodo mis cicatrices.

Honro sobretodo mis cicatrices.

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Hoy siendo el ultimo día del año, es un momento muy natural para hacer la revisión de todo lo que pasó en el año. Aunque sin importar si fue más “bueno” o más “malo”, a lo que le demos foco, es a lo que le daremos fuerza. Por eso es tan importante soltar que lo que no queremos, y conservar lo que nos deja. Por eso es tan vital, en mi opinión, honrar tus logros, honrar tus aprendizajes, honrar tu año.

Para mi este año, fue bastante retador. Hubieron muchas situaciones que sentí que me tiraron al piso, pero por fortuna, entendí algo muy sencillo, tengo la fuerza para levantarme cada vez que me caiga. Además todo es parte de los aprendizajes que necesito para hacerme más fuerte, una lección a la vez.

Lo más interesante, es que a pesar que ha sido un año intenso, y eso quizás me puso un poco a la defensiva. Cuando hago ciertas revisiones, realmente ha sido un año positivo para mi, algunos logros muy interesantes se han dado, pero quizás el más importante es, confiar en mi.

Por otro lado, creo que si logramos quitar las etiquetas de “bueno” o “malo”, y lo cambiamos a perfecto, todo cobra mucho más sentido. Todo lo que pasa en nuestra vida, si lo tomamos para crecer, en definitiva nos va ayudar a ser más felices.

Hay años en donde todo sale a pedir de boca, y otros donde simplemente parece que lo mejor es cuando termina. La cuestión esta en que podemos sacar para ser mejores, y que esto se refleje en nuestra vida. Aunque me cuesta admitirlo, las situaciones incomodas, son las que nos hacen disfrutar y valorar cuando estamos en comodidad.

Todo pasa por una razón espiritual. Las experiencias pueden ser más fáciles o más difíciles en la medida que estemos abiertos a encontrarla. La intensidad se puede convertir en diversión.

La gratitud, elevada a la practica de honrar, termina conectándonos con esa razón espiritual. Lo mejor es que nos pone en una vibración para atraer situaciones amorosas. El reto esta en aprender a honrar lo que nos incomoda, aunque es más fácil cuando vemos a las situaciones como maestras.

Yo honro hoy en este año, mucho más a esas situaciones incomodas, las agradezco, por que me han hecho crecer. Quizás algunas hasta me han dejado cicatrices, pero aunque me quitan la ilusión de perfección, realmente las valoro, y estarán ahí para recordarme la lección por siempre.

Por supuesto que también honro las cosas que salieron fácil, son muchas las cosas que agradezco a la vida.

También honro a lo que se ha tenido que ir, tanto me haya gustado o no, reconozco que es parte del ciclo de la vida, agradezco lo que me dejo, y me preparo para lo que viene.

Así que te invito a que honres el mayor número de cosas que te vengan a la mente, trata de cerrar el año con gratitud, honra a lo que se ha tenido que ir, y verás como empiezas este nuestro ciclo con el pie derecho.

Namasté

pd. Te honro a ti, que me has acompañado por este año. Hace un año, esta muerto de miedo por lo que iba a pasar con este espacio, me estaba cuestionado si estaba haciendo lo correcto en empezar a compartir mi luz. Y aunque han habido muchas situaciones, la verdad es que me llevo mucha gratitud de haberlo hecho. Estoy listo para las sorpresas que vienen en este año que esta por comenzar. ¡Que recibas muchas bendiciones!

Por mi bien lo tuve que hacer.

Por mi bien lo tuve que hacer.

Me tome unos días de no compartir como usualmente lo hago. Simplemente llegué a un punto en el que no me salía tan natural como normalmente me gusta. Me sentía saturado y totalmente abrumado. Así que a pesar de lo disciplinado que soy con mi agenda, dejé muchas cosas por un momento. Hoy que empiezo a regresar a mi normalidad, veo que fue una gran decisión.

Estos días cercanos a la navidad, suelen ser días llenos de compromisos, los cuales en su mayoría, representan una energía de dar de nosotros, o dicho de otra forma, son eventos que nos absorben nuestra energía. Sino logramos darnos un espacio para restaurarnos, un fuerte desequilibrio, nos puede terminar afectando tarde o temprano.

Por eso he tenido, un poco más a la fuerza, que por gusto, relajarme y sobrellevar los días lo mejor posible, en lo que gradualmente me voy dando espacio para recuperar la energía que he dado.

Y es que por alguna razón, de algún lado hemos sacado que lo mejor en la vida es dar -lo cual es correcto-,pero para poder dar hay que tener, ahí es donde se perfecciona el amor. Dar desde el corazón lleno, no desde el vacío o la carencia.

Para poder servir al universo, necesitamos estar bien nosotros mismos. Yo pensaba que era egoísta tomarme tiempo para mi, y aunque bajo algunas perspectivas lo podría ser, si dejamos este juicio de si lo es o no, lo que realmente es cierto , es que necesitamos tiempo y espacio. Las demandas del exterior, suelen usar nuestra energía, la cual es básica para que podamos ser feliz.

Es importante tener siempre en mente, que ser feliz es nuestro mas elevado propósito de vida.

Incluso, tuve que dejar de escribir, ya que me di cuenta que mis palabras no estaban fluyendo como me gusta. No me estaba saliendo tan natural como me gusta hacerlo. Incluso dar clases de Yoga que me fascina, estaba siendo ya más una presión que un disfrute. Esa es una absoluta señal de que hay que detenerse, para poder más adelante continuar.  Sentí que era momento de cambiar un poco la rutina.

Así que hoy respiro profundo, y aunque no he podido recuperarme del todo, me amo tal y como estoy. Me siento bien, suelto la necesidad de ser perfecto y cumplir con todos los compromisos. Lo cual me lleva realmente a actuar desde un espacio de amor.

Por mi bien, elijo ser feliz.

Namasté

Es Fluir o sufrir.

Es Fluir o sufrir.

A lo largo de mi vida, he experimentado situaciones contratantes con respecto a volver realidad mis deseos. Tanto se me han dado, increíblemente rápido, como por el contrario, han tardado tanto que mi paciencia se terminó por agotar. Es muy fácil ser feliz cuando las cosas se dan, pero que retador puede serlo cuando las cosas no pasan.

Todo esto tiene que ver con algunos factores. Uno de ellos es la ley de la atracción, el segundo tiene que ver con los aprendizajes del alma, lo cual está totalmente relacionado con la inteligencia divina y lo que nos toca aprender.

El universo siempre nos responde afirmativamente. Pero para que algo pueda llegar, debemos tener la vibración como para que esto realmente pase. Si quiero tener mejor salud, mis emociones tienen que estar alineadas a esto, de lo contrario tardará un proceso en ajustarse, el cual dependerá de cada quien. Es decir, se te fue concedido, pero hay que recorrer un camino para que esto pase.

Ahí es donde nuestro ego se mete y nos mete ruido. Nos convence a ser impacientes y a renunciar, conformándonos con algo menor a lo que queríamos. En mi caso el gran riesgo es perderme de los aprendizajes que me tocaban vivir.

Si algo que he pedido, no ha llegado a mi vida, sin duda es por qué hay cosas que tengo que aprender para que este listo para que estas aparezcan.

Creo que cuando elijo encontrar la luz en cada situación, sobretodo en las que aparentemente no salen favorables. Soy capaz de poder fluir y ser feliz con el presente. Es con acto de aceptación tan poderoso, que hace el amor se manifieste en la situación.

Si nuestra parte egoica, es berrinchuda, y no le gusta que las cosas no salgan como nosotros queremos. Pero en realidad todo llega a su tiempo, aunque a esa parte de nosotros nos guste. Pero este tiempo de cocción de nuestros deseos, hace que cuando se termina por dar, lo valoremos enormemente.

La espiritualidad radica en encontrar el tesoro que está la aventura del camino, más allá del premio que encontramos en el destino.

Namasté.

Hay que evitarlo a toda costa.

Hay que evitarlo a toda costa.

El miedo, a mi entender es quizás la emoción que más nos influencia hoy en día. La verdad es que incluso es algo que ha tenido e influenciado a la humanidad por siempre, y aún así, sabemos muy poco de él. Esto nos hace que vivamos muchas experiencias, que si bien nos hacen crecer, también nos hacen sufrir, y aunque todo es perfecto, también hay otro camino.

Conozco personas, que han puesto toda su energía y pertenencias por lograr algo que querían. No por que no les fuera concedido, sino que por que tenían miedo de que el tiempo o la forma no fueran eso que tanto anhelaban.

Cuando pasa eso, es por qué nos hemos desconectado de nuestra divinidad, nos sentimos solos y desolados, lo cual nos impide ver la lección que justamente necesita nuestra alma. Aunque revelando el secreto, te puedo decir que una de nuestras más grandes lecciones espirituales, es la de aprender a confiar en el universo, en particular cuando no entendamos las lecciones.

No se tú, pero yo le agradezco a mis padres muchas cosas por las que en su momento los odié. Las cuales en el momento no lo entendía, hasta que llegó el día que todo cobró sentido, y hoy me llena de gratitud que me hayan provisto de esas lecciones. Lo mismo sucede con Dios, nos pone situaciones que nos tocan vivir, que nos están formando y que nos harán vivir una vida plena.

Aunque, lo divino nos ha regalado algo increíble, la libertad. Así que podemos aceptar o rechazar estas lecciones. Entonces vendrá el aprendizaje de otra forma, la cual es mucho más dolorosa, pues es el ego -nuestra parte miedosa-, la que estará rigiéndonos.

Yo he sentido como el camino el miedo, me llena de rigidez y tensión. Una sensación de desolación por no tener lo que yo quiero, se apodera de mi, y entonces caigo en la desesperación, no sólo dejando ver la lección, sino dejando de escuchar mi guía divina.

Puede ser muy fácil caer en la desesperación, ahí es donde hay que aprender a reconocer que lo que ocurre en este momento es perfecto. Así como también, que cuando escuchamos nuestras lecciones y las aceptamos, todo fluye de mejor manera.

Increíblemente, en la medida que nos dejamos sorprender, dejando a un lado los tiempos y las formas, las bendiciones aparecen, pero sobretodo, nuestro amor nos ilumina.

Namasté.

No hay por que disculparse.

No hay por que disculparse.

He solido ser una persona a mi entender no solo educada, sino conciliadora y evitando en todo momento cualquier tipo de conflicto. Esto me ha hecho muchas veces pedir disculpas, aunque no tuviera yo por que, con tal de evitar problemas. La cuestión es que al final, el que terminaba afectado no era nadie más que yo, e incluso mi felicidad estaba de por medio.

Por otro lado, también me ha tocado trabajar con personas, que piden disculpas por cada error que creen haber cometido. Sobretodo cuando las emociones surgen, saliéndose estas de lo considerado como adecuado. Lo cual denota de una otra manera una falta de compasión hacia si mismos. El verdadero perdón, no viene de los demás sino de uno mismo.

Hemos sido educados a no aceptar las distintas gamas de nuestras emociones, lo que nos hace sentirnos avergonzados cuando estas surgen.

Una de mis más grandes liberaciones emocionales, fue el día en el que de una vez por todas decidí perdonarme, y aceptarme tal cual soy. Eso me hizo empezar a ser compasivo, pudiendo ser libre de sentirme que estaba traicionando a todo el mundo. Me sentía culpable de todo lo que pasara al mi alrededor.

Esa sensación, viene del famoso ego. Demuestra una enorme desconexión con lo divino. Pues todo lo que pasa es perfecto, y tiene un propósito sagrado. Aún nuestros más grandes errores, pasan por que tenían que pasar. Así de contundente.

Al irme aceptando, me he dado cuenta que ya no me disculpo con los demás por cualquier cosa. Por mucho tiempo, pensé que era una molestia y que estorbaba. Mi autoestima estaba por los suelos. Me disculpaba justo en la búsqueda de aceptación o evitando ser rechazado.  El lugar desde el que lo hacía era el miedo, mas no el amor.

Curiosamente, esto me ha llevado a ser mucho más responsable de mis acciones. Ya no me disculpo a la ligera, asumo lo que me corresponde, sin cargar el peso de la culpa, ni tampoco un efecto en mi autoestima. He entendido que mi valor personal, no se mide por mis aciertos o errores, sino por la calidad de mi corazón.

Solo en la medida que me he aceptado, pero sobretodo reconocido como perfecto, sin importar lo que yo haga o deje de hacer. Es como en verdad he podido encontrar en mi, lo valioso de mi ser. Ya no me tengo que disculpar por existir, sino agradecer por que estoy aquí para experimentar amor.

Soy valioso, igual que tu, todos somos importantes.

Namasté.

Cuando los demás son los culpables.

Cuando los demás son los culpables.

El dolor que se siente cuando alguien más ha sido el culpable, de que algo no salga del todo bien en nuestra vida, es inmenso. Y más, si sentimos que han sido una barrera para nuestro crecimiento. Aunque esta sensación, no solo no nos ayuda, sino que nos detiene y nos daña. Tanto emocional como en nuestro crecimiento, aprender a tomar las cosas, es clave para en realidad ser feliz.

A mi me pasa muy seguido, que suelo hacer responsables a los demás de las cosas. Sobretodo cuando los demás no actúan como yo quiero. Lo que en realidad es una falta de respeto a la individualidad de cada quien. Me siento enormemente frustrado y en ocasiones también traicionado.

Me es muy fácil culpar a los demás de que las cosas no salgan en mi vida como quiero. No lo voy a negar, es delicioso dedicar mi energía a despedazar a la gente que siento que me esta afectando. Aunque la verdad, es que esto me aleja bastante del amor.

Quizás lo más grave, es que esta actitud deja heridas profundas en el corazón. Que a menos que las identifiquemos, las estaremos cargando y sufriendo por ellas inconscientemente. Por si fuera poco, está forma de actuar, nos impide darnos cuenta de que en realidad el poder está en nosotros. La única forma de tomar el control del el, es asumiendo la responsabilidad.

Yo había creído falsamente, que cuando las cosas no salían como yo quería, era por que mi poder no servía para nada. Pero nada más lejos de la verdad. Mi confusión radicaba, en que las cosas funcionan en una interacción entre el universo y nosotros. Además se sumas los aprendizajes que nos tocan vivir, y que en algún lado escogimos.

Es imposible controlar las circunstancias, pero eso no significa que seamos menos poderosos. Pero por el contrario al aceptarlas, asumimos nuestro poder, y si confiamos en nosotros, liberamos la capacidad de salir a delante o de seguir, y tarde o temprano, llegar a nuestros destinos.

Los demás son un gran pretexto para renunciar, pues al culparlos, estamos entregándoles el poder. En lugar de ver que podemos ser más que las circunstancias. Claro que esto no significa que si alguien nos ha hecho dañado no sea responsable, solo que cargar la culpa, ira o el rencor nos termina consumiendo por dentro.

En lugar de buscar culpables, nuestra energía se fortalece si buscamos maestros. ¿Que me puede enseñar esta situación/persona? La respuesta no solo trae tranquilidad, sino que además nos abrimos a las soluciones divinas. Los milagros ocurren en el momento en que aceptamos el aprendizaje y nos permitimos que las cosas fluyan.

Echar o asumir culpas nos bloquea, mientras que estar en paz, nos empodera.

Namasté.

¡El mundo te necesita! Sé la luz que ilumina la oscuridad.

¡El mundo te necesita! Sé la luz que ilumina la oscuridad.

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Ayer, sucedió algo que ha sorprendido a propios y extraños. Ganó el candidato a la presidencia de estados unidos, el cual nadie quería que ganara. Lejos de entrar en política, es importante cobrar consciencia con que nos estamos conectando, pues en lo que nos enfocamos es a lo que le damos fuerza. Creo que es importante impedir que el miedo le gane al amor, no podemos controlar lo que sucedió, pero si podemos controlar lo que sucede en nosotros, que al final es lo que determina el resultado externo.

Para empezar, hay que recordar que todo es perfecto. Desgraciadamente a veces hay que enfermarnos para valorar nuestra salud, y muchas veces aprender una lección. Y creo que ese es el caso, no solo de Estados Unidos, si no de el mundo.

Muchas personas han caído en pánico, su ego les anda diciendo que todo se acabó, que es el fin del mundo. Desde que tengo memoria, el mundo se anda acabando cada dos o tres años. El ego en acción. A nuestro ego le encanta ser extremista. La realidad es que ni va ser oscuro ni gris, es más, aún no sabemos lo que va a pasar. Pero si nos conectamos con la preocupación del futuro, estaremos sufriendo por lo que va a pasar o peor aún, por lo que creemos que va a pasar, con la ansiedad que ello conlleva.

Debemos asumir nuestra responsabilidad por lo que sentimos y pensamos, el miedo atrae miedo, si caemos en esto, estaremos contribuyendo apoyar los peores escenarios. En cambio, podemos conectarnos al amor, rezar, y pedir que todo pase para bien. Pues es así es y así será.

En estos momentos, mucha gente esta llena de miedo y paralizada, sin razonar en realidad que tanto podría o no afectarles esto. Esto sucede cada cierto tiempo, pero son eventos externos, en cada uno de nosotros hay una sucursal de Dios, que si la usamos, podemos mantenernos en paz y contribuir al mejor desenlace posible.

Cuando alguien tiene un discurso de odio, si nos enganchamos, no solo lo estamos fortaleciendo sino que además nos estamos afectando por dentro. Lo mejor, es confiar y entregar el sentimiento hacia el universo.

Mantener los pensamientos positivos es la clave. Lo mejor que podemos hacer, es que nuestra luz brille con mayor intensidad, hoy el mundo necesidad nuestra serenidad y nuestra esperanza.

Se la luz, que borre la oscuridad.

Namasté.

Te dejo unas afirmaciones:

“Todo está bien”

“Encuentro las oportunidades en cada situación”

“Soy un faro que ilumina la oscuridad”

“Estoy en paz”

“Me conecto con el amor”

“Todo lo que pasa es perfecto”

“Confío que el amor triunfa sobre el miedo”