Cuando los demás son los culpables.

Cuando los demás son los culpables.

El dolor que se siente cuando alguien más ha sido el culpable, de que algo no salga del todo bien en nuestra vida, es inmenso. Y más, si sentimos que han sido una barrera para nuestro crecimiento. Aunque esta sensación, no solo no nos ayuda, sino que nos detiene y nos daña. Tanto emocional como en nuestro crecimiento, aprender a tomar las cosas, es clave para en realidad ser feliz.

A mi me pasa muy seguido, que suelo hacer responsables a los demás de las cosas. Sobretodo cuando los demás no actúan como yo quiero. Lo que en realidad es una falta de respeto a la individualidad de cada quien. Me siento enormemente frustrado y en ocasiones también traicionado.

Me es muy fácil culpar a los demás de que las cosas no salgan en mi vida como quiero. No lo voy a negar, es delicioso dedicar mi energía a despedazar a la gente que siento que me esta afectando. Aunque la verdad, es que esto me aleja bastante del amor.

Quizás lo más grave, es que esta actitud deja heridas profundas en el corazón. Que a menos que las identifiquemos, las estaremos cargando y sufriendo por ellas inconscientemente. Por si fuera poco, está forma de actuar, nos impide darnos cuenta de que en realidad el poder está en nosotros. La única forma de tomar el control del el, es asumiendo la responsabilidad.

Yo había creído falsamente, que cuando las cosas no salían como yo quería, era por que mi poder no servía para nada. Pero nada más lejos de la verdad. Mi confusión radicaba, en que las cosas funcionan en una interacción entre el universo y nosotros. Además se sumas los aprendizajes que nos tocan vivir, y que en algún lado escogimos.

Es imposible controlar las circunstancias, pero eso no significa que seamos menos poderosos. Pero por el contrario al aceptarlas, asumimos nuestro poder, y si confiamos en nosotros, liberamos la capacidad de salir a delante o de seguir, y tarde o temprano, llegar a nuestros destinos.

Los demás son un gran pretexto para renunciar, pues al culparlos, estamos entregándoles el poder. En lugar de ver que podemos ser más que las circunstancias. Claro que esto no significa que si alguien nos ha hecho dañado no sea responsable, solo que cargar la culpa, ira o el rencor nos termina consumiendo por dentro.

En lugar de buscar culpables, nuestra energía se fortalece si buscamos maestros. ¿Que me puede enseñar esta situación/persona? La respuesta no solo trae tranquilidad, sino que además nos abrimos a las soluciones divinas. Los milagros ocurren en el momento en que aceptamos el aprendizaje y nos permitimos que las cosas fluyan.

Echar o asumir culpas nos bloquea, mientras que estar en paz, nos empodera.

Namasté.

Anuncios
Lo más fácil no siempre es lo mejor.

Lo más fácil no siempre es lo mejor.

Nelson Mandela tus decisiones reflejen esperanza no miedo al encuentro del amor.jpg

Uno de mis más grandes vicios, es el de ser demasiado practico, o creer que lo soy. Esto en español, significa que muchas veces dejo de involucrar a otros para hacer cosas. Según yo, para no complicar, con el pequeño asunto que hago las cosas solo, sin nadie más. Lo que en realidad tiene más desventajas que nada. Además, que estoy dejando a un lado, quizás lo más importante en nuestras relaciones.

 

He sentido que aunque estoy en teoría, es lo más práctico. La verdad es que me termina haciendo sentir solo. Pues estoy siendo muy eficiente a la hora de hacer las cosas que hay que hacer, pero no estoy involucrando a nadie.

 

Aún no se bien, por qué tiendo a hacer eso. Pero creo que en parte es porque me corre muy seguido la prisa de que no me va alcanzar el tiempo, o que otras personas lo harían diferente, o que no van a salir las cosas como yo quiero, o incluso que lo demás no estén de acuerdo de mis planes y me los cambien.

 

La cuestión está, es que realmente una de las cosas más jugosas en esta vida, es la de relacionarnos con los demás. Todas mi razones anteriores, denotan en mí, una enorme impaciencia e incomprensión hacia los demás. Lo cual, obvio es un reflejo de mi interior.

 

Poco a poco, he ido intentado tener mayor paciencia, abrirme a todo tipo de experiencias, pero sobre todo a descubrir que lo que yo creo que es lo más fácil, no necesariamente es lo mejor. Pues cuando involucramos a otras personas, todo se enriquece.

 

Claro, eso requiere ser compasivo y flexible, pero a la larga, quitándome de expectativas y preocupaciones, me hace sentir mucho mejor.

 

No sobra hablar, que son muchas las situaciones de la vida, en las que podemos elegir irnos por la fácil, el cual no necesariamente es el mejor camino. Obvio, tampoco estoy diciendo que haya que complicarnos la vida. Sino que realmente debemos evaluar las cosas, en base a nuestro crecimiento personal, y sobre todo a que es lo que nos trae en verdad felicidad.

 

El mejor camino siempre va a ser el que nos llene de gozo, o al menos, nos mantenga en paz interior, pues no siempre las cosas nos harán feliz, pero la medida de lo adecuado, está en nuestro interior. Si nos mantenemos en paz, es que habremos tomado la decisión correcta.

 

Las decisiones se toman mucho más fácil, cuando las decidimos desde la intención de que pasen para el más alto bien, de todos los involucrados.

 

Namaste.

 

16_10_13 AA Pensamientos poderosos.jpg

¿Y si todo estuviera en el lugar perfecto?

¿Y si todo estuviera en el lugar perfecto?

Cheryl Richardson confío en la perfeccion divina.jpg

Nada, absolutamente nada, está en nuestras vidas por casualidad. Pero muchos sabemos o hemos escuchado que el universo nos provee de todo lo que pidamos. Así que es muy normal y común, que cuando por alguna razón no estemos donde queramos, nos sentimos frustrados, lo que hace que nos demos por vencidos, dejando de recibir lo que tanto hemos pedido.

 

Pero lo que ocurre, es que hemos olvidado un dato fundamental: el orden divino. Este es el que determina la mayor parte de los acontecimientos que pasan en nuestro alrededor. No por casualidad, sino por causalidad. Pues todo está, como esta, por alguna razón.

 

De hecho, todo está en su perfecto lugar. Claro que esto es algo que a nuestro ego le molesta, y mucho. Es justo lo que hay que observar, pues es que hay en realidad, una lección que hay por aprender.

 

Cuando las cosas no están donde uno quiere, no es porque se nos haya negado. Sino porque hay algo que necesitamos aprender o experimentar para pueda llegar.

 

La mejor forma de liberar algo, es sin duda encontrando la razón para que las cosas estén ahí. También no hay que perder de vista, que no es una negativa, sino un aprendizaje. El cual seguramente es algo que nuestra alma necesitar experimentar.

 

Nuestra vida está destinada a ser llenada de gozo. Aunque para eso necesitamos aceptar nuestras lecciones, fluyendo con las experiencias que nos toca vivir.

 

Claro que es horriblemente frustrante cuando las cosas no salen como queremos. Ahí es donde nos agarra el ego y aprovecha la ocasión para decirnos que todo nos sale mal. La mejor cura es fijarnos en el proceso, en lugar del objetivo. Pues si nuestra energía está enfocada en el resultado, nos complica el proceso.

 

La clave está en disfrutar el camino, aunque a veces sea incómodo. Es el perfecto. Créeme y ten fe, es necesario confiar que las cosas están en su perfecto lugar. Curiosamente es la clave para que todo fluya de mejor forma.

 

Cuando aceptamos nuestro presente, permitimos que fluya, pero sobretodo nos permitimos disfrutarlo.

 

Namaste.

 

 

16_09_02 AA Pensamientos poderosos.jpg

El amor está en todos.

El amor está en todos.

AA Frases al encuentro del amor amar a los demas kubler ross.jpg

En los últimos días, una serie de eventos, han estado en mi cabeza fuertemente. El primero es que un amigo columnista, fue atacado en su persona tachado como mala persona, por el simple hecho de apoyar una causa. Por otro lado, yo fui criticado y juzgado igual de una manera artera, de nueva cuenta por alguien quien sin tener los suficientes elementos, se lanzó al ataque.

La verdad, es que es difícil mentir. Me pone triste ver cómo la gente juzga de manera parcial, y no razona las consecuencias de sus opiniones. O incluso la forma en la que lo hace. Y ¡si!, hay un karma que todo lo ve. Pero es importante ir más allá de esto.

Detrás de la crítica, hay un temor. Y de este, si debemos tener cuidado. Pues podemos estar cayendo nosotros en ese temor sin darnos cuenta, atacando a otros o a nosotros mismos. Lo que a la larga termina afectando nuestra paz interior. Pues realmente es el que ataca a otros, el que en fondo termina más afectado, pues eso siempre quita paz interior.

Hay que entender que los que atacan, lo hacen por que se sienten amenazados, o por que consideran que al hacerlo encontrarán algún tipo de beneficio. Pero en el fondo no es así. Pues recibimos lo que damos, lo que implica que atacamos por que en nuestro interior hay algo que esta alejado del amor.

Hoy se ha puesto muy en boca de todos el tema de la tolerancia. Y creo que de eso se trata todo. Hay personas que son muy distintas a nosotros, quizás incluso eso no nos guste, y está bien. Pero debemos reconocer por encima de todo, el derecho de todos de ser quienes la vida nos permita ser, nos guste o no.

Creo que ya es momento que empecemos a vernos con los ojos de amor, y reconocer que el amor se puede presentar en muchas formas. De alguna manera aprendimos -influenciados por el miedo- que lo distinto es malo, y que esto nos amenaza. Pero aunque aveces puede ser así, no lo es en realidad.

Lo importante es que nos atrevamos a ver el amor que hay en todo y en todos. Esta vida es una especie de experimento, en el que a través de ensayo y error vamos aprendiendo. Permitírnoslo y permitirlo en todos es un acto amoroso y llenados.

Todo se trata de permitir ver el amor que hay en todo, y en todos.

16_02_01 AA Pensamientos poderosos.jpg

Nuestro reflejo en los demás.

Nuestro reflejo en los demás.

AA Frases al encuentro del amor amber deckers reflejo ti mismo.jpg

Es muy conocida la frase de que los demás son un reflejo de nosotros mismos. Y sin duda hay una tremenda correlación entre como son las cosas en nuestro interior y como las vivimos en el exterior, incluyendo sin duda a las demás personas. Aunque en aquí esta también algo importante, los demás muchas veces son una proyección de nuestras expectativas, y ahí querido lector, hay mucha tela de donde cortar.

Yo he tenido por una lado la cualidad de ver en los demás su potencial. Su luz, si lo quisiéramos decir de otra manera. Muchas veces me di cuenta que los demás ni siquiera estaban claros de lo que yo veía en ellos. Pero la realidad es que a cada uno de nosotros nos toca elegir que somos o que no somos. Mientras que lo amoroso es aceptar a todos tal y cual son.

De hecho, lo que muchas veces me hizo sufrir, y aún tiende a pasarme. Es el ver a las personas diferentes a lo que son. Muchas veces llenos de expectativas, las cuales generan un apego enorme, pues de alguna manera ligaba mi felicidad a que las personas fueran como yo esperaba que fuera.

La película amor ciego, en donde el actor veía a una persona diferente de como era en realidad, ejemplifica esto. Muchas veces idealizamos a las personas, lo cual a la postre solo nos trae sufrimiento al darnos cuenta de no son así.

Y de hecho, esto empieza en nosotros. Pues muchas veces nos idealizamos y nos vemos muy diferentes a lo que somos en realidad. Reconozco que esto es derivado de un temor de que al no ser de “x” o “y” forma, corremos algún tipo de peligro.

Más sin embargo, cuando nos permitimos ser, las cosas se relajan mucho. Es increíblemente muy natural permitirnos aceptar a los demás tal cual son, sin expectativas y proyecciones. Dejando que simplemente sean.

Obvio, esto no significa que todo te tenga que gustar, pero respetar y aceptar es una practica amorosa cuyo principal beneficiado es uno mismo. No hay que temer que otros sean diferentes, ni tampoco hay que temer que personas se vayan de nuestra vida.

Creo que es importante aprender a ver a todos, empezando con uno mismo, con mucha sinceridad. Eso es amor, aceptarnos como somos.

Al principio puede llegar a ser muy doloroso, para mi fue darme cuenta que muchas cosas que yo creía que era, simplemente no era. Entre a una especie de proceso de duelo, del cual he ido saliendo, y me he permitiendo poco a poco verme, con mi luz y con mi oscuridad. Amar todo mi ser es lo único que me ha permitido realmente sentirme completo.

Por otro lado, aplicar esto con los demás, es un ejercicio importante. Dejar ser y ver a cada quien como realmente son, es amoroso y sano. Aveces la desesperación por que las personas sean como nosotros queremos o lo que queremos puede jugarnos malas pasadas.

Hay que ser, dejar ser, y aceptarnos tal cual somos.

Namaste. 16_02_01 AA Pensamientos poderosos.jpg

De miedos y otros bloqueos.

De miedos y otros bloqueos.

De miedos y otros bloqueos.
Me encantaría poder presumir que siempre he sido una persona optimista, pero la realidad es que no. Incluso hoy en día, aún conociendo lo importante de serlo, tiendo a enfocarme justo en lo contrario. El riesgo de hacerlo, puede ser muy grande, por eso hay que entender cómo reenfocarnos cuando nos distraemos de serlo.

 

Debo decir, que el tiempo que fui pesimista, me permitió experimentar el otro lado, y valorar la habilidad de poder verle el lado positivo a cualquier circunstancia. De hecho, he de aclarar, que ser optimista en mi humilde opinión, es esperar el mejor escenario posible, pero con los pies en la tierra.

 

El pesimismo, es una de total renuncia a la fe. Lo que implica en la práctica, que el miedo es el que domina tu vida, y sobretodo tu visión. Lo que impide, en primera instancia ver las bendiciones que hay a tu alrededor, pero sobretodo, te bloquea te ver las oportunidades y las soluciones que cada experiencia presenta.

 

Ligado a la falta de esperanza, esta la sensación de no merecer. Esto es una situación grave, pues implica cerrarse a recibir tanto ayuda como soluciones. Lo que hace que el universo no pueda hacerte sentir su respaldo.

 

Hace cierto tiempo, me toco verme inmiscuido en una situación muy complicada, que tenía yo que resolver. Recuerdo que al principio sentí una enorme negación, la cual provenía de tener miedo de no poder arreglar las cosas. Pero conforme fui confiando, en qué puedo manejar cualquier situación que se me presente, las soluciones empezaron a salir, o dicho de mejor forma, los milagros se hicieron presentes.

 

El miedo suele ser muy convincente. Nos hace creer que no somos capaces, que no somos adecuados o que estamos condenados y debemos resignarnos a sufrir. Pero cuando realmente nos vemos al espejo, nos podemos dar cuenta de que somos mucho, pero mucho más de lo que nosotros mismos creemos.

 

Pero necesitamos salir de nuestro caparazón de seguridad. Necesitamos romperlo y descubrir de lo que somos capaces. Debemos tener presente que la única forma de aprender a caminar, es cayéndonos unas cuantas veces, pero en nuestro interior está la confianza de que lo haremos.

 

Es por eso, que cuando aparece un miedo, es momento de trabajar la confianza en uno mismo. Lo que he vivido en mi experiencia personal, es que lo que más complica una situación retadora, es el temor de aceptarla y analizarla. Pero eso no es más que darnos por vencidos antes de conocer a lo que nos enfrentamos.

 

Cuando más miedo tenemos, es por qué nos hemos desconectado de nuestro espíritu. Lo cual no es ni malo ni bueno, es solo parte del proceso. Pero al detectarnos, es un buen momento para recordar que somos seres espirituales viviendo una experiencia terrenal, y que con solo pedirlo tenemos a todo el universo con nosotros.

 

Solo el amor, extingue al miedo.

 

Namaste.

Ayudar de corazón.

Ayudar de corazón.

Ayudar de corazón.
Es muy común, que gente de mi alrededor, atraviese por situaciones dolorosas. Las cuales me hacen sentir en parte muchas ganas de ayudar, y en otra, me hacen sentir mucho ese dolor. La cuestión es que ese dolor, muchas veces me hace bloquearme y evitar ser empatico por miedo a salir lastimado, o simplemente termino igual de afectado que la persona en dolor. Pero el reto es que puedo ayudar, pero hacerlo desde el amor es la única forma de en verdad poder ayudar.

 

Se que en mi experiencia humana, es extremadamente importante los aprendizajes con los demás. Aprender a dar y recibir, a compartir, aceptar y respetar, son lecciones que me cuestan pero me llenan cada vez que soy amoroso. Lo cual implica que ayudar siempre que podamos, será maravilloso, pero hay que tener cuidado de no salir afectados, pues esto implica dejar de ser amoroso conmigo mismo.

 

El reto está en ayudar sin afectarme mientras ayudo.

 

Eso implica entender los limites. El amor necesita limites para poder fluir adecuadamente. Yo muchas veces me sentía obligado a ayudar a todos, y sentía mucha culpa si no lo hacia. Hasta que entendí que ayudar a los demás, es una oportunidad de servir, no una obligación. Es decir nos permite llenarnos de amor, no de nada más, en caso de no hacerlo.

 

Lo otro que tuve que entender es que, a pesar que venimos a vivir una experiencia en conjunto con otras personas, cada uno de nosotros tienen una propia experiencia individual. Ahí esta justo el limite.

 

Cada quien tiene sus propias experiencias. Eso hay que respetarlo. Me pasaba que veía que podía ayudar a otros, lo que me hacía caer en querer rescatarlos. Eso es muy desgastante, pues estas queriendo que cambien algo que por dentro aún no es momento que cambien. Tuve que entender que cada quien tiene su momento.

 

Eso implica junto con pegado, que las circunstancias de los demás, no son las mismas. Este entendimiento hace que me ponga una especie de impermeable para que cuando ayude a alguien no me moje de su situación.

 

No se puede ayudar de corazón, si no estamos bien por dentro. Las personas que en verdad necesitan nuestra ayuda, nos necesitan fuertes, no débiles.

 

Así que debemos estar bien, para poder ayudar a otros. Hacer lo mejor que podamos, pero confiando que hay una inteligencia divina que brinda las experiencias que cada quien necesita para la evolución de alma.

 

Por duro que parezca, ahí es donde cada uno de otros encuentra el amor.