Aunque no lo parezca hay tiempo

Aunque no lo parezca hay tiempo

En cuestiones que involucren cuestiones de tiempo, suelo ser muy acelerado. Es como si se me activara una bomba de tiempo, derivada que se me va a gastar y no voy a poder hacer todo lo que necesito. Esto me afecta en el ritmo con el que vivo, pues es relativamente común, que me tienda a acelerar, casi siempre innecesariamente. Hay formas de que el tiempo rinda enormemente, lo cual es extremadamente retador hoy en día, aunque eso no significa que no sea posible.

Hoy vivimos en un estilo de vida lleno de estímulos, son muchas las demandas que tenemos del mundo exterior, principalmente a través de la comunicación por teléfonos, es un hecho que el mundo se ha hecho más chico, lo que hace que la información nos impacte constantemente.

En mi experiencia, es que cuando me acelero, pasan dos factores principalmente, el primero es que no me doy cuenta y empiezo a actuar en automático, el segundo es que me estreso, lo que hace que me vuelva menos efectivo con el tiempo.

Todo esto me trae como consecuencia desconectarme en el presente, o perder tierra, dicho de otra manera. Estar acelerado y angustiado hace que el tiempo se esfume. Este rinde en la proporción en la que nuestra consciencia este al mando o no. Cuando estamos en la angustia nuestro tiempo se nos va entre las manos, y lo peor es que termina generando un enorme desgaste emocional.

Cuando me tomo las cosas con calma, y actuó desde la paz interior, el tiempo parece expandirse y rendirme. Además de que me siento mucho más tranquilo, es decir me permite estar feliz con la situación.

Hay un reconocer que detrás de la angustia por el tiempo, hay un miedo. En mi es un miedo a fallar por no hacer “todo lo que tengo que hacer”. Cuando el miedo se apodera de la situación, todo se vuelve negativo y subjetivo. El miedo no es inteligente, es instintivo. Por eso sufrimos tanto, y más cuando no lo tenemos en la consciencia.

En la medida que somos conscientes de nuestros miedos, y expandimos nuestra mente, hacemos justo lo mismo con el tiempo. Todo depende que energía le pongamos al reloj.

Respirar profundo y elegir la paz interior, no sólo hace que el tiempo nos rinda, sino que estemos más contentos con nuestra vida. Le estamos quitando poder al miedo, y estamos permitiendo que sea el amor el que fluya en lugar del temor.

¡Hay tiempo suficiente para todo!

Namasté.

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¡Lo bonito de estar presente!

¡Lo bonito de estar presente!

Que bonito es estar presente.
 

Hace muy poco tiempo, me empecé a dar cuenta de que al estar en reuniones, conversaciones o juntas, tendía a estar disperso, totalmente desconectado del momento. Observé como me empezaba a estresar, sentía mi ritmo cardiaco elevándose, y que además empezaba en mi un comportamiento obsesivo, y lo peor, era que no me daba cuenta.

 

El ir aprendiendo a cobrar consciencia, me ha permitido dame cuenta de cosas que pasan en mi, y en mi alrededor que antes no me daba cuenta. La verdad es que me encantaría decir que logré la perfección (no tener miedos ni emociones bajas), pero lo que se logra después de un poco de camino espiritual, es poder ser consciente y actuar. Lo cual es más que suficiente.

 

¿Cómo me distraía? Principalmente con el celular, abriendo Facebook, páginas de noticias, correos, chats, lo que hacía que me fuera, aunque yo creía que no.

 

Pero después de darme cuenta de la afectación que vivía, logré tomar una determinación: ¡Estar presente! Y sobretodo averiguar lo que esto significa. El resultado, sorprendente.

 

Haciendo un contraste, de como vivo las cosas hoy en día a antes, empecé a enfocarme más en estar presente. Descubrí en mi algunas cosas relevantes: no me sentí sin energía, mi mente quería fugarse del momento, pero la logré mantener presente, estuve en completa y absoluta paz interior, y sobretodo a pesar de estar en juntas de trabajo o platicando con mi esposa, me sentí enormemente pleno, sin importar la situación.

 

Esa es justo la magia de estar presente, hasta en las actividades que no necesariamente son lúdicas, uno se puede sentir en el centro. Y las que si lo son, disfrutarlas con mayor intensidad.

 

Nota aparte, es que antes me burlaba de todo este asunto de estar en tu centro. Pues pensaba que era algo esotérico y no le veía el resultado práctico. El cual lo es, la base es simple, mantener la mente en el aquí y el ahora, sin distracciones.

 

La verdad, hoy te hago una gran invitación, intenta dejar el celular, y regresa a nuestra capacidad infantil de estar en el presente intensamente. Ahí donde los niños son felices, cualidad que aun tenemos, es cuestión de dejarla fluir.

 

Namasté.

 

pd. Aquí en México es el día del niño: ¡Felicidades a tu niño/a interior!