Aveces pasa, cuando sucede.

Aveces pasa, cuando sucede.

Increíblemente, varias veces en mi vida, me ha pasado que cuando todo estaba caminando de maravilla, algo se atora. La sensación de desconcierto suele apoderarse de mi, pero sobretodo la frustración de que las cosas estén saliendo diferente a lo que quisiera. Las cosas no se pueden controlar, así que no queda más que aceptarlas. Pero como hacerlo, es en realidad el gran reto.

Cuando esto sucede, no es por otra cosa más que por algo muy simple, hay algo que aprender. Cuando las cosas se detienen es por que hay algo que nos esta llamando la atención. De hecho, en cada una de las situaciones en las que me ha pasado esto, hay algo que tenía yo que aprender o cobrar consciencia.

Mientras más me aferro a que negar que las cosas han cambiado, más me frustro, más me canso, pero sobretodo más me atoro. Es una cuestión simple, acepto las cosas como son o las niego, impidiéndome fluir.

Aceptar las situaciones es lo único que abre el aprendizaje, lo que permite que las cosas fluyan de nueva cuenta.

Hay que reconocer, que por su puesto que aveces puede ser difícil aceptar los aprendizajes que nos tocan vivir. Sin duda, aveces ocurren cuando menos lo imaginábamos, pero siempre hay una razón divina que no entendemos.

El miedo nos hace creer que no podemos, por eso nos frustramos tanto cuando nos tocan situaciones retadoras o no salimos de nuestra zona de confort. Pero ahí hay una lección por igual para todos, podemos. La vida nos esta mostrando nuestros limites y de lo que estamos hechos. Podemos elegir poder o por el otro lado sentirnos incapaces.

Confiar en uno mismo, es confiar en la vida. Esto es lo que hace que las cosas fluya y pasen para el más alto bien. Así de simple y así de claro.

Namasté.

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Los cambios y las bendiciones.

Los cambios y las bendiciones.

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Cuando uno decide hacer cambios, espera siempre que estos funcionen de maravilla. Pues si los estás haciendo es justamente por que hay algo que quieres mejorar, es relativamente común, que en este proceso demos marcha atrás cuando las cosas suceden de manera contraria, pero es justo lo contrario que debemos hacer para lograr un cambio.

Es una realidad, que cada vez que he querido cambiar algo, o hacer algo nuevo, lo hago con una expectativa, y sobretodo con un optimismo desbordado. Confío que al primer intento las cosas van a salir espectacularmente. Son muchas las ocasiones en que las cosas no salen como yo quisiera a la primera, en las que he renunciado antes de lograr las cosas.

Por eso he aprendido que hay que tener cuidado a las expectativas, pues estas con generan un apego a que las cosas salgan de cierta manera. Esto condiciona nuestra manera de apreciar, si las cosas están caminando o no. Dicho de otra manera, es meterle interferencia a nuestra intuición.

Pero lo que en realidad sucede, es que cuando hacemos cambios o tomamos la decisión de hacerlos, nos embarcamos en una aventura que nos va a traer los aprendizajes que necesitamos, para llegar al destino por el cual empezamos.

He visto, como cada vez que continúo y soy paciente, las cosas tarde o temprano se terminan dando, y cuando he renunciado me quedo con la duda de que es lo que hubiera pasado. La verdad es que ya me cansé de quedarme con esa duda, así que ahora trato de llevar las cosas hasta las últimas consecuencias.

Cuando hacemos las cosas desde el espíritu, entendiendo lo que nuestro camino nos trae de aprendizaje y crecimiento, la satisfacción es enorme. De hecho, es la única forma de lograr avanzar con los retos que estas circunstancias nos presentan. Hasta que no renuncié a que las cosas salgan a mi voluntad, no logré fluir con los cambios de la vida.

Para recibir bendiciones, hay que salir a buscarlas. Lo que implica en muchos casos, hacer cambios, y encontrar las lecciones, disfrazadas de bloqueos que necesitamos para que estas lleguen.

Cuando nos permitimos estas abiertos, nos permitimos recibir bendiciones, muchas veces disfrazas, pero bendiciones al fin.

Namaste.  16_06_04 AA Pensamientos poderosos.jpg