Si no decides, alguien más lo hará por ti.

Si no decides, alguien más lo hará por ti.

“¿Recuerdas quien eras, antes que el mundo te dijera quien deberías ser?”

-Danielle Laporte

Tomar decisiones personales, es algo que claramente nos corresponde a cada quien. Sabemos que es nuestro derecho, sin embargo cuando las emociones se mezclan en el asunto, muchas personas o situaciones son las que en verdad toman las decisiones por nosotros.

Tengo la gran fortuna de contar con un papá no solo exitoso sino además visionario. Eso me llevo a admirarlo, pero sobretodo a querer ser como él. Sin darme cuenta su figura estaba influenciando enormemente en mi. Estaba tomando mis decisiones de vida como si yo fuera él, e incluso en mi interior lo que estaba buscando era complacerlo.

Me había olvidado de tomar mis propias decisiones, así como también de enfocarme en ser feliz.

Lo que más me nublaba era no tomarme el tiempo de descifrar que era lo que yo quería para mi y para mi vida.  Estaba actuando en automático, sin realmente preguntarme que quería de mi vida, y  lo que me llena en realidad de plenitud.

La cuestión importante está, en que las decisiones se toman, queramos o no. Creo además, que hay dos tipos de personas: las que deciden tomar el control (responsabilidad) de su vida, y las que no.

No puedo dejar de decir, que al principio me asusté mucho. Cuando empecé a hacer las cosas que me apasionaban, muchas cosas empezaron a cambiar en mi y en mi interior. Pero en la medida que me he sentido mejor conmigo mismo, me he dado cuenta que ha valido la pena. Los cambios asustan, pero cuando son benéficos, realmente terminan valiendo la pena.

Es curioso, así como hay cosas que he ido quitando y muchas otras son las que han permanecido. Pero ahora las hago con consciencia y con mucho más amor. Las disfruto y las valoro.

Lo único que necesito hoy, es tomarme cierto tiempo para ir definiendo lo que quiero. Lo cual muchas veces con las prisas actuales se puede complicar. Pero la realidad, es que es un tiempo sabiamente invertido, para no acabar en donde uno no quiere. Claro que habrán cosas que puedan salir diferentes, pero cuando uno es responsable de sus propias decisiones vale mucho más la pena que estar a la deriva.

Todos tenemos el poder de tomar decisiones, la cuestión esta en si queremos hacerlo o dejar que las circunstancias determinen nuestro destino.

Namasté.

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Lo más fácil no siempre es lo mejor.

Lo más fácil no siempre es lo mejor.

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Uno de mis más grandes vicios, es el de ser demasiado practico, o creer que lo soy. Esto en español, significa que muchas veces dejo de involucrar a otros para hacer cosas. Según yo, para no complicar, con el pequeño asunto que hago las cosas solo, sin nadie más. Lo que en realidad tiene más desventajas que nada. Además, que estoy dejando a un lado, quizás lo más importante en nuestras relaciones.

 

He sentido que aunque estoy en teoría, es lo más práctico. La verdad es que me termina haciendo sentir solo. Pues estoy siendo muy eficiente a la hora de hacer las cosas que hay que hacer, pero no estoy involucrando a nadie.

 

Aún no se bien, por qué tiendo a hacer eso. Pero creo que en parte es porque me corre muy seguido la prisa de que no me va alcanzar el tiempo, o que otras personas lo harían diferente, o que no van a salir las cosas como yo quiero, o incluso que lo demás no estén de acuerdo de mis planes y me los cambien.

 

La cuestión está, es que realmente una de las cosas más jugosas en esta vida, es la de relacionarnos con los demás. Todas mi razones anteriores, denotan en mí, una enorme impaciencia e incomprensión hacia los demás. Lo cual, obvio es un reflejo de mi interior.

 

Poco a poco, he ido intentado tener mayor paciencia, abrirme a todo tipo de experiencias, pero sobre todo a descubrir que lo que yo creo que es lo más fácil, no necesariamente es lo mejor. Pues cuando involucramos a otras personas, todo se enriquece.

 

Claro, eso requiere ser compasivo y flexible, pero a la larga, quitándome de expectativas y preocupaciones, me hace sentir mucho mejor.

 

No sobra hablar, que son muchas las situaciones de la vida, en las que podemos elegir irnos por la fácil, el cual no necesariamente es el mejor camino. Obvio, tampoco estoy diciendo que haya que complicarnos la vida. Sino que realmente debemos evaluar las cosas, en base a nuestro crecimiento personal, y sobre todo a que es lo que nos trae en verdad felicidad.

 

El mejor camino siempre va a ser el que nos llene de gozo, o al menos, nos mantenga en paz interior, pues no siempre las cosas nos harán feliz, pero la medida de lo adecuado, está en nuestro interior. Si nos mantenemos en paz, es que habremos tomado la decisión correcta.

 

Las decisiones se toman mucho más fácil, cuando las decidimos desde la intención de que pasen para el más alto bien, de todos los involucrados.

 

Namaste.

 

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