Es la base de tu poder personal.

Es la base de tu poder personal.

Actualmente me encuentro enfocado en un único reto espiritual: aceptación. Por muy sencillo que parezca, en realidad tiene sus grandes situaciones para lograrlo. Para mi, esto es indispensable, para poder vivir una vida plena, hace que realmente valga la pena, a pesar que la tendencia natural sea a no aceptar.

Quiero separar aceptar de conformarse, si bien son parecidas, realmente son diferentes. Aceptar es fluir con las cosas como son, conformarse es renunciar a querer fluir.

La clave para mi esta siendo renunciar a mi voluntad y entregársela a lo divino, a Dios.

Por casi toda mi vida, intenté ser feliz a través de querer que las cosas salgan como yo quería, de buscar obstinadamente tener la razón -aún cuando no la tuviera-, a ser inflexible ante los cambios. El resultado ha sido contrario al que yo esperaba, pues ha sido tensión, resistencia el resultado, lo cual por su puesto,  me ha traído sufrimiento.

Quizás el tiempo, es el que más me esta costando trabajado aceptar. Pues muchas cosas que estoy buscando tener en mi vida, no se están dando en la rapidez que yo quisiera. Las señales son de continuar, pero me molesta de sobremanera que me este costando trabajo, y me meto en ese pensamiento de que debería renunciar. Pero la señal divina, no es más, que tener paciencia.

Fluir con la vida es justo encontrar ese equilibrio entre renunciar a nuestra voluntad, pero conectándonos con nuestro destino más glorioso.

Yo pensaba que aceptar las cosas y el conformismo eran lo mismo. Así que me sentía obsesionado de lograr cosas, solo para después darme cuenta de que prácticamente no podía controlar nada. De hecho, cada vez que me obsesionaba con algo, o no lo conseguía o lo hacía a un precio demasiado alto. La verdad no valía la pena.

Por otro lado, he probado la maravillosa paz interior que viene de confiar en que las cosas van a ocurrir en el tiempo y la forma adecuada. Obvio que he tenido muchas dudas de como sobrevivir en lo que eso llega, pero eso en sí, ya es una desconfianza. Cuando confío todo se resuelve de maneras milagrosas. Increíble, pero así de poderoso es el universo.

Hoy no me queda más que aceptar mis circunstancias, y por su puesto a mi verdadero ser. Todo está en mi vida por una razón, al dejar de rechazar esas razones las bendiciones aparecen inmediatamente. Eso es lo mágico de permitirme aceptar.

Creo en que todos tenemos un destino glorioso, solo basta en que aceptemos quienes somos y lo que nos ha tocado vivir. Ahí están los milagros de la vida.

Namaste.

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Cuando los demás son los culpables.

Cuando los demás son los culpables.

El dolor que se siente cuando alguien más ha sido el culpable, de que algo no salga del todo bien en nuestra vida, es inmenso. Y más, si sentimos que han sido una barrera para nuestro crecimiento. Aunque esta sensación, no solo no nos ayuda, sino que nos detiene y nos daña. Tanto emocional como en nuestro crecimiento, aprender a tomar las cosas, es clave para en realidad ser feliz.

A mi me pasa muy seguido, que suelo hacer responsables a los demás de las cosas. Sobretodo cuando los demás no actúan como yo quiero. Lo que en realidad es una falta de respeto a la individualidad de cada quien. Me siento enormemente frustrado y en ocasiones también traicionado.

Me es muy fácil culpar a los demás de que las cosas no salgan en mi vida como quiero. No lo voy a negar, es delicioso dedicar mi energía a despedazar a la gente que siento que me esta afectando. Aunque la verdad, es que esto me aleja bastante del amor.

Quizás lo más grave, es que esta actitud deja heridas profundas en el corazón. Que a menos que las identifiquemos, las estaremos cargando y sufriendo por ellas inconscientemente. Por si fuera poco, está forma de actuar, nos impide darnos cuenta de que en realidad el poder está en nosotros. La única forma de tomar el control del el, es asumiendo la responsabilidad.

Yo había creído falsamente, que cuando las cosas no salían como yo quería, era por que mi poder no servía para nada. Pero nada más lejos de la verdad. Mi confusión radicaba, en que las cosas funcionan en una interacción entre el universo y nosotros. Además se sumas los aprendizajes que nos tocan vivir, y que en algún lado escogimos.

Es imposible controlar las circunstancias, pero eso no significa que seamos menos poderosos. Pero por el contrario al aceptarlas, asumimos nuestro poder, y si confiamos en nosotros, liberamos la capacidad de salir a delante o de seguir, y tarde o temprano, llegar a nuestros destinos.

Los demás son un gran pretexto para renunciar, pues al culparlos, estamos entregándoles el poder. En lugar de ver que podemos ser más que las circunstancias. Claro que esto no significa que si alguien nos ha hecho dañado no sea responsable, solo que cargar la culpa, ira o el rencor nos termina consumiendo por dentro.

En lugar de buscar culpables, nuestra energía se fortalece si buscamos maestros. ¿Que me puede enseñar esta situación/persona? La respuesta no solo trae tranquilidad, sino que además nos abrimos a las soluciones divinas. Los milagros ocurren en el momento en que aceptamos el aprendizaje y nos permitimos que las cosas fluyan.

Echar o asumir culpas nos bloquea, mientras que estar en paz, nos empodera.

Namasté.

¡El mundo te necesita! Sé la luz que ilumina la oscuridad.

¡El mundo te necesita! Sé la luz que ilumina la oscuridad.

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Ayer, sucedió algo que ha sorprendido a propios y extraños. Ganó el candidato a la presidencia de estados unidos, el cual nadie quería que ganara. Lejos de entrar en política, es importante cobrar consciencia con que nos estamos conectando, pues en lo que nos enfocamos es a lo que le damos fuerza. Creo que es importante impedir que el miedo le gane al amor, no podemos controlar lo que sucedió, pero si podemos controlar lo que sucede en nosotros, que al final es lo que determina el resultado externo.

Para empezar, hay que recordar que todo es perfecto. Desgraciadamente a veces hay que enfermarnos para valorar nuestra salud, y muchas veces aprender una lección. Y creo que ese es el caso, no solo de Estados Unidos, si no de el mundo.

Muchas personas han caído en pánico, su ego les anda diciendo que todo se acabó, que es el fin del mundo. Desde que tengo memoria, el mundo se anda acabando cada dos o tres años. El ego en acción. A nuestro ego le encanta ser extremista. La realidad es que ni va ser oscuro ni gris, es más, aún no sabemos lo que va a pasar. Pero si nos conectamos con la preocupación del futuro, estaremos sufriendo por lo que va a pasar o peor aún, por lo que creemos que va a pasar, con la ansiedad que ello conlleva.

Debemos asumir nuestra responsabilidad por lo que sentimos y pensamos, el miedo atrae miedo, si caemos en esto, estaremos contribuyendo apoyar los peores escenarios. En cambio, podemos conectarnos al amor, rezar, y pedir que todo pase para bien. Pues es así es y así será.

En estos momentos, mucha gente esta llena de miedo y paralizada, sin razonar en realidad que tanto podría o no afectarles esto. Esto sucede cada cierto tiempo, pero son eventos externos, en cada uno de nosotros hay una sucursal de Dios, que si la usamos, podemos mantenernos en paz y contribuir al mejor desenlace posible.

Cuando alguien tiene un discurso de odio, si nos enganchamos, no solo lo estamos fortaleciendo sino que además nos estamos afectando por dentro. Lo mejor, es confiar y entregar el sentimiento hacia el universo.

Mantener los pensamientos positivos es la clave. Lo mejor que podemos hacer, es que nuestra luz brille con mayor intensidad, hoy el mundo necesidad nuestra serenidad y nuestra esperanza.

Se la luz, que borre la oscuridad.

Namasté.

Te dejo unas afirmaciones:

“Todo está bien”

“Encuentro las oportunidades en cada situación”

“Soy un faro que ilumina la oscuridad”

“Estoy en paz”

“Me conecto con el amor”

“Todo lo que pasa es perfecto”

“Confío que el amor triunfa sobre el miedo”

Te sientas como te sientas, es perfecto.

Te sientas como te sientas, es perfecto.

Recientemente he pasado por unos días donde me he sentido ligeramente sin ánimos y disperso. La verdad es que automáticamente, mi ego aprovecha la oportunidad para decirme que todo se fue a la borda, que mi trabajo espiritual no sirve para nada. Pero en realidad, que yo me sienta, como me siento, incluso triste o molesto, es algo maravilloso.

De hecho, hace poco tuve un incidente con una persona. La situación me molesto mucho, pues me manifestó una abierta desconfianza hacia mi -uno de mis mas grandes miedos es no ser confiable-. Normalmente, hubiera reaccionado ignorándolo, pero esta vez, me moleste, se lo dije constructivamente, y no paso a mayores.

Quien sabe de donde, hemos aprendido, que el estado de nuestro animo debe ser perfecto -siempre feliz y con una sonrisa-, la realidad dista mucho de ello. No importa que tan avanzado estés en el camino espiritual, mientras seamos humanos, viviremos toda la gama de emociones.

Cada vez, que una “emoción” negativa aparece en mi ser, en seguida mi ego intenta desacreditarme, y hacerme ver lo alejado que estoy de lo que dice que es la felicidad. Pero es justo ahí, donde esta la verdadera oportunidad espiritual: amarme tal cual soy sin límites.

Al bloquear mis emociones, no solo me estoy juzgando, sino que además me estoy impidiendo aceptarme plenamente en el presente. La felicidad verdadera, en mi opinión, no esta en la sonrisa, sino en la aceptación absoluta de nuestro estado presente, sea cual sea. Esto se llama plenitud.

Cuando en realidad, me permito aceptarme, sea como sea, sin juzgar si esta bien o mal, incluso dejando a un lado la cuestión de si soy feliz o no, y simplemente me permito fluir a través de mis emociones, en realidad es cuando ocurre el milagro de la vida.

La magia ocurre cuando nos dejamos de juzgar y nos empezamos amar. Es el momento en el que el amor triunfa sobre el miedo.

Namasté

Se que si, pero no sé cuando.

Se que si, pero no sé cuando.

La vida es tan simple, que por eso se vuelve compleja. Son los aprendizajes que nos tocan vivir los que hacen que nuestras experiencias a veces sean retadoras. En especial, cuando queremos que pasen cosas en nuestra vida, pero estas no pasan. Es ahí donde nos cuestionamos si van a pasar o no.

Como mencionaba anteriormente, la cosa es muy sencilla. El universo nos va a decir siempre que si a lo que le pidamos. De hecho, hay muchas cosas que le estamos pidiendo sin darnos cuenta, por eso es tan importante aprender a estar consciente de nuestros pensamientos y emociones, ya que estos son, autenticas cartas al universo.

Recientemente son varias las cosas en mi vida que tienen puntos suspensivos. Pues se que se me han concedido, pero aún no se cuando. Muchas veces siento desesperación, angustia y ansiedad, la cual solamente se me quita cuando me recuerdo que todo pasa en un orden divino y sagrado. Por muy feo que suene, se que tiene una razón suprema que en algún momento entenderé.

Ahí es donde es tan importante aprender a escuchar nuestra intuición, pues lo que tenemos que hacer siempre se va a presentar de manera repetitiva. Eso es lo que nos va determinando así mismo los tiempos.

Al ego por supuesto que no le gusta esperar. A mi me hace sentir que no estoy siendo importante, cuando las cosas no se dan como yo quiero. Lo que inmediatamente me hace hacer un berrinche y renunciar. Mi ego se sale con la suya, me hace sentir importante, aunque el objetivo se haya perdido.

También pasa, que cuando el miedo se activa, es mejor no arriesgarme y sentirme “seguro” que ir en pos del objetivo. Eso es por que el miedo me ha bloqueado y no estoy viendo lo que en realidad me conviene.

Lo que he empezado a hacer, es a confiar en el tiempo divino. En lo que tiene que pasar, aunque se sienta muy apretado y que sea mejor renunciar. Pero creo que más allá de mi ego, el objetivo que persigo muchas veces es más elevado que mi necesidad de lograr las cosas en los tiempos o de las formas que yo quiero.

En la medida que logro enfocarme en el proceso y disfrutarlo, puedo fluir de mejor manera.

Namasté.

La paciencia todo lo alcanza.

La paciencia todo lo alcanza.

Hace unos tres años, me vino a la mente una idea, que cambiaría muchas de las experiencias que desde entonces he vivido. Esa idea, era la de abrir un restaurante de comida vegana con un enfoque bastante diferente. Todo me vino tan claro, que estaba yo seguro del éxito. Pero abrí las puertas, y desde entonces ha sido una gran prueba a mi paciencia.

Para empezar, tarde un par de años en terminar de decidirme. Tenía yo muchos miedos, y también, muchas dudas. Implicaba salirme de mi zona de confort, y creo que también en el fondo, mi ego intuía que gran parte de mi camino de luz está involucrado con este tema de alimentación consciente. Así que hubo enormes manifestaciones de resistencia.

A pesar de que me dejado ser dirigido por lo divino, mis dudas terrenales me han atacado desde que empecé a plantearme la idea de volverla realidad. Pero desde ese entonces he tratado de mantener la confianza en lo que me dicta mi intuición.

La cuestión está en que yo me imaginaba que el día que yo abriera todo iba a ser un éxito, lo cual no ha sido tan ha así. La realidad, es que nos va muy bien, pero aún no lo que el proyecto necesita. Cuando consultó a mis ángeles, la respuesta siempre es la misma: ten fe y mantente. Pero las dudas aparecen una y otra vez.

Hace poco recordaba varias veces en mi vida,  en las que necesitaba confiar en que todo se diera, pero el miedo a que no pasara me hacía desesperarme e intentar controlar las cosas para que si se dieran. El resultado era que no se conseguía lo que esperaba, a pesar de que hubieran condiciones favorables. Permití que mi miedo me dirigiera, y el resultado no fue positivo. Estos recuerdos no fueron más que señalamientos de mis angelitos, para asimilar el aprendizaje y no caer en el mismo error.

Así que hoy en día, no me queda otra cosa más que tener confianza. Permitir que Dios haga su parte, y sin duda confiar en la sabiduría de sus tiempos.

Tengo dos caminos, permitir que el miedo me dirija, o dejar que lo divino me sorprenda.

Namasté.

En ti estan las respuestas.

En ti estan las respuestas.

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Todos, absolutamente todos los seres humanos, tenemos emociones. Cada quien las maneja a su manera. Pero lo que más me ha sorprendido, es saber que hay muchos gurús, que aún a pesar de su trabajo espiritual, siguen teniendo emociones retadoras.

Lo que ocurre, es que mientras estemos en esta vida, tendremos ego, es decir, tendremos aprendizajes. Es como parte del trato. Pero la diferencia fundamental, radica en que cuando aprendemos a manejar nuestras emociones, las podemos conducir, lo que se refleja en una vida mucho más plena.

Hace poco, alguien me recordaba justamente que yo era una persona explosiva. Eso era derivado a que no tenía ni idea de cómo conducir mis emociones, las cuales se me terminaban desbordando. Hoy sigo teniendo la mayor parte de esas emociones, pero lo que ha cambiado, es que las escucho, y conscientemente decido como quiero reaccionar.

Por supuesto que la meditación me ha ayudado a aprender a observarme. Esto me ha permitido sentir con consciencia plena, escuchando toda clase de emoción que yace en mi interior.

Las emociones, por si fuera poco, son el hilo conductor para encontrar muchas respuestas de nuestra vida, ir al origen de ellas nos da valiosa información, que en muchos casos al liberar lo que pudiera estar atorado ahí, nos da la ventaja de fluir sin cargas emocionales.

Sucede justo, que cuando no escuchamos a nuestras emociones, estas se van acumulando o buscando donde fluir, lo que nos va generando afectaciones a nuestra vida. Las emociones no están en nosotros por casualidad, están ahí para que las sintamos. Hacerlo puede ser aterrador, pero realmente no hay nada que temer.

Si desde pequeños nos enseñaran a escuchar nuestras emociones, y profundizar en ellas, podríamos fluir de mejor manera en cada circunstancia de nuestras vidas. Lástima que necesitamos aprender, cada quien a su manera a darles valor.

Amar nuestras emociones, es amarnos a nosotros mismos. Realmente vale la pena hacerlo.

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