En estos momentos, URGE estar en paz.

En estos momentos, URGE estar en paz.

“La preocupación es una oración para el caos.”

-Gabby Bernstein

Actualmente, México mi país, esta viviendo momentos de tensión. Aunque escribo con este motivo, pues sentí importante reflexionar al respecto, es un hecho que cada cierto tiempo suceden eventos que nos hacen preocuparnos e incluso llegar a atemorizarnos. Aquí es donde es importante ser conscientes de las consecuencias de estos hechos.

Hay una diferencia fundamental en informarse a preocuparse. Lo último nos pone en una vibración que fortalece eso que nos preocupa. Cosa que obviamente no es lo que quisiéramos en primera instancia, pero no saber las consecuencias de hacerlo es lo que nos impide cambiar el hábito.

En cambio, si simplemente rezamos y confiamos en los escenarios posibles, por muy lejanos que sean, automáticamente hace que nuestro ser cambie de vibración y aporte hacia el escenario que en verdad queremos.

Es muy fácil concentrarnos en los eventos exteros, e incluso culpar de que las cosas estén así. Pero lamento informar que si vibramos en temor, estamos contribuyendo a hacerlo más grande. Es normal precouparse, es parte de nuestra naturaleza, no hay que sentirnos mal por ello, pero si hay que cambiar el enfoque nuestros pensamientos hacia lo positivo.

Pero quizás lo más importante, es aprender a faltar nuestras reacciones con la consciencia. Ultimamente hay mucha paranoia derivado a los mensajes de redes sociales que se reciben de noticias sobre caos, donde el primo de un amigo fue el que lo vio, y en lugar de razón, en seguida permitimos que nuestro miedo se active y sin pensar ya estamos en temor, e incluso ya lo compartimos con otros.

El ego, es un instinto muy primario así como muy rápido. Sin darnos cuenta ya estamos reaccionado a ello. Pero estamos vibrando en temor, y estoy seguro que en nuestra sana consciencia, no queremos echarle más leña a ese fuego.

Pienso que el mundo esta en evolución, cada vez son más las personas que están cambiando su forma de reaccionar, y creo que mi país así como muchas cosas en el mundo, están dándose cuenta que tenemos la capacidad de ir más allá de nuestros miedos.

Es momento de ser la luz que empiece a quitarle fuerza a la oscuridad, creo que el camino de todos nosotros es justamente prender a su máximo esplendor la luz que hay en nuestro interior.

Namasté.

¿Y si no hicieras ningún propósito?

¿Y si no hicieras ningún propósito?

Año nuevo, la tradición indica que es el mejor momento de establecer propósitos. Más sin embargo, no estoy seguro de que sea lo más efectivo. De todas las cosas que me he propuesto cada año nuevo, son mínimas las que realmente he cumplido, y mucho menos las que han durado a lo largo del tiempo. Pero curiosamente, cuando me dejé de proponer cosas, es cuando más cosas he logrado.

Para mi, un propósito implica un compromiso, y como tal a mi me genera una expectativa, así como también, dependiendo del propósito, un grado de tensión. Eso en mi experiencia, no ayuda en nada a lograr mis deseos. Al contrario, solo me estresa y me baja el autoestima.

Es muy curioso el asunto, pero se logra más cuando no hay expectativas, y cuando no hay tensión. Desde la paz interior es desde donde, increíblemente, las cosas ocurren. Creo que no hay nada más desgastante que el juicio y la evaluación, lo cual se activa cuando estamos en la búsqueda de alcanzar una meta. Empezamos a decirnos “voy bien”, “voy mal”, y de ahí se pueden ir sumando muchas cosas, que categorizan, y no necesariamente nos impulsan.

Por su puesto, que esto no quiere decir que no aspiremos a cosas, o que no hagamos cambios. Lo único que digo, es que en lugar de establecerlo como un deseo vago y que puede estresar, se haga en la confianza o fe, y con mucha compasión, para poder intentarlo una y otra vez, aún cuando tropecemos.

Abraham Hicks, en sus maravillosas lecciones sobre la ley de la atracción, habla de como se logran más rápido las cosas desde la no acción. Es decir, desde la vibración de paz y confianza de que se dará, más allá de estar forzando para que las cosas pasen.

Por muchos años, he visto como grandes propósitos de bajar de peso, comer más saludable, hacer ejercicio, son abandonados rápidamente. Todo por que en algún lugar de esos objetivos, no había realmente la confianza, y el ego termina convenciéndonos al primer tropiezo, de que no vale la pena intentarlo por que jamás se logrará.

Muchos de los cambios que he logrado en mi vida, en realidad han sido paulatinos. Han venido de estar en un lugar de paz, e ir identificando que es lo mejor para mi en ese preciso momento. Más allá de los grandes propósitos que se nos pueden ocurrir, pequeñas decisiones, son las que en realidad pueden hacer los cambios grandes lleguen en el momento adecuado.

Además, la aceptación de nuestras circunstancias actuales, es una autentica practica de amor incondicional. Esto nos lleva a tener todo el poder desde ese lugar de plenitud, hacer los cambios que nos hagan crecer mucho más.

Por eso yo no te recomiendo hacer grandes propósitos, sino más bien, decidir como quieres que sea tu vida. Visualiza que es lo que tienes que hacer para dar los primeros pasos para estar ahí, y encamínate. Sin hacer grandes compromisos, el ego no tiene pretextos para decirte que no lo vas a lograr. Al menos a mi, me ayuda mucho no meterme presión por lograr algo

Cuando sientes lo que quieres crear, no tienes que hacer nada, pues ya eres lo que quieres.

Namasté.

Por mi bien lo tuve que hacer.

Por mi bien lo tuve que hacer.

Me tome unos días de no compartir como usualmente lo hago. Simplemente llegué a un punto en el que no me salía tan natural como normalmente me gusta. Me sentía saturado y totalmente abrumado. Así que a pesar de lo disciplinado que soy con mi agenda, dejé muchas cosas por un momento. Hoy que empiezo a regresar a mi normalidad, veo que fue una gran decisión.

Estos días cercanos a la navidad, suelen ser días llenos de compromisos, los cuales en su mayoría, representan una energía de dar de nosotros, o dicho de otra forma, son eventos que nos absorben nuestra energía. Sino logramos darnos un espacio para restaurarnos, un fuerte desequilibrio, nos puede terminar afectando tarde o temprano.

Por eso he tenido, un poco más a la fuerza, que por gusto, relajarme y sobrellevar los días lo mejor posible, en lo que gradualmente me voy dando espacio para recuperar la energía que he dado.

Y es que por alguna razón, de algún lado hemos sacado que lo mejor en la vida es dar -lo cual es correcto-,pero para poder dar hay que tener, ahí es donde se perfecciona el amor. Dar desde el corazón lleno, no desde el vacío o la carencia.

Para poder servir al universo, necesitamos estar bien nosotros mismos. Yo pensaba que era egoísta tomarme tiempo para mi, y aunque bajo algunas perspectivas lo podría ser, si dejamos este juicio de si lo es o no, lo que realmente es cierto , es que necesitamos tiempo y espacio. Las demandas del exterior, suelen usar nuestra energía, la cual es básica para que podamos ser feliz.

Es importante tener siempre en mente, que ser feliz es nuestro mas elevado propósito de vida.

Incluso, tuve que dejar de escribir, ya que me di cuenta que mis palabras no estaban fluyendo como me gusta. No me estaba saliendo tan natural como me gusta hacerlo. Incluso dar clases de Yoga que me fascina, estaba siendo ya más una presión que un disfrute. Esa es una absoluta señal de que hay que detenerse, para poder más adelante continuar.  Sentí que era momento de cambiar un poco la rutina.

Así que hoy respiro profundo, y aunque no he podido recuperarme del todo, me amo tal y como estoy. Me siento bien, suelto la necesidad de ser perfecto y cumplir con todos los compromisos. Lo cual me lleva realmente a actuar desde un espacio de amor.

Por mi bien, elijo ser feliz.

Namasté

Aunque no lo parezca hay tiempo

Aunque no lo parezca hay tiempo

En cuestiones que involucren cuestiones de tiempo, suelo ser muy acelerado. Es como si se me activara una bomba de tiempo, derivada que se me va a gastar y no voy a poder hacer todo lo que necesito. Esto me afecta en el ritmo con el que vivo, pues es relativamente común, que me tienda a acelerar, casi siempre innecesariamente. Hay formas de que el tiempo rinda enormemente, lo cual es extremadamente retador hoy en día, aunque eso no significa que no sea posible.

Hoy vivimos en un estilo de vida lleno de estímulos, son muchas las demandas que tenemos del mundo exterior, principalmente a través de la comunicación por teléfonos, es un hecho que el mundo se ha hecho más chico, lo que hace que la información nos impacte constantemente.

En mi experiencia, es que cuando me acelero, pasan dos factores principalmente, el primero es que no me doy cuenta y empiezo a actuar en automático, el segundo es que me estreso, lo que hace que me vuelva menos efectivo con el tiempo.

Todo esto me trae como consecuencia desconectarme en el presente, o perder tierra, dicho de otra manera. Estar acelerado y angustiado hace que el tiempo se esfume. Este rinde en la proporción en la que nuestra consciencia este al mando o no. Cuando estamos en la angustia nuestro tiempo se nos va entre las manos, y lo peor es que termina generando un enorme desgaste emocional.

Cuando me tomo las cosas con calma, y actuó desde la paz interior, el tiempo parece expandirse y rendirme. Además de que me siento mucho más tranquilo, es decir me permite estar feliz con la situación.

Hay un reconocer que detrás de la angustia por el tiempo, hay un miedo. En mi es un miedo a fallar por no hacer “todo lo que tengo que hacer”. Cuando el miedo se apodera de la situación, todo se vuelve negativo y subjetivo. El miedo no es inteligente, es instintivo. Por eso sufrimos tanto, y más cuando no lo tenemos en la consciencia.

En la medida que somos conscientes de nuestros miedos, y expandimos nuestra mente, hacemos justo lo mismo con el tiempo. Todo depende que energía le pongamos al reloj.

Respirar profundo y elegir la paz interior, no sólo hace que el tiempo nos rinda, sino que estemos más contentos con nuestra vida. Le estamos quitando poder al miedo, y estamos permitiendo que sea el amor el que fluya en lugar del temor.

¡Hay tiempo suficiente para todo!

Namasté.

La paciencia todo lo alcanza.

La paciencia todo lo alcanza.

Hace unos tres años, me vino a la mente una idea, que cambiaría muchas de las experiencias que desde entonces he vivido. Esa idea, era la de abrir un restaurante de comida vegana con un enfoque bastante diferente. Todo me vino tan claro, que estaba yo seguro del éxito. Pero abrí las puertas, y desde entonces ha sido una gran prueba a mi paciencia.

Para empezar, tarde un par de años en terminar de decidirme. Tenía yo muchos miedos, y también, muchas dudas. Implicaba salirme de mi zona de confort, y creo que también en el fondo, mi ego intuía que gran parte de mi camino de luz está involucrado con este tema de alimentación consciente. Así que hubo enormes manifestaciones de resistencia.

A pesar de que me dejado ser dirigido por lo divino, mis dudas terrenales me han atacado desde que empecé a plantearme la idea de volverla realidad. Pero desde ese entonces he tratado de mantener la confianza en lo que me dicta mi intuición.

La cuestión está en que yo me imaginaba que el día que yo abriera todo iba a ser un éxito, lo cual no ha sido tan ha así. La realidad, es que nos va muy bien, pero aún no lo que el proyecto necesita. Cuando consultó a mis ángeles, la respuesta siempre es la misma: ten fe y mantente. Pero las dudas aparecen una y otra vez.

Hace poco recordaba varias veces en mi vida,  en las que necesitaba confiar en que todo se diera, pero el miedo a que no pasara me hacía desesperarme e intentar controlar las cosas para que si se dieran. El resultado era que no se conseguía lo que esperaba, a pesar de que hubieran condiciones favorables. Permití que mi miedo me dirigiera, y el resultado no fue positivo. Estos recuerdos no fueron más que señalamientos de mis angelitos, para asimilar el aprendizaje y no caer en el mismo error.

Así que hoy en día, no me queda otra cosa más que tener confianza. Permitir que Dios haga su parte, y sin duda confiar en la sabiduría de sus tiempos.

Tengo dos caminos, permitir que el miedo me dirija, o dejar que lo divino me sorprenda.

Namasté.

Es necesario soltar el control.

Es necesario soltar el control.

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En muchos proyectos que he realizado en mi vida, siempre sale una parte de mi muy interesante, la de ser perfeccionista. Esto me lleva a querer controlar todos y cada uno de los factores de cada cosa, pero con un pequeño contratiempo, no es posible. Entonces es la pregunta obligada es, ¿cómo lograr las cosas si no se pueden controlar?

No hay una respuesta única, y hoy hablare desde el plano espiritual. Pues en realidad si se puede lograr cosas controlando todo, pero considero que esto pasa a un precio muy alto.

El control es la inercia mas natural, pero he aprendido que detrás de ella, existe una enorme dosis de desconfianza en el resultado. Ahí es donde la fe y la confianza son las que se necesitan, para poder conseguir cualquier meta que nos planteemos.

Cuando intentamos ser nosotros quienes dirijamos todo lo que pasa a nuestro al rededor, nos desgastamos enormemente, pues es imposible controlar todo, aun sometiendo a las personas y a las cosas a nuestra voluntad. Al tomar el control, se lo quitamos al universo.

He visto que cuando estoy relajado las cosas salen de mejor manera. Aunque aveces necesito ser flexible, pues las cosas pueden salir diferentes, o tardar un poco mas. Pero acepto la sabiduría y la inteligencia divina.

Es nuestro ego el que nos dice que las cosas deberían salir de una u otra forma, mientras que la vida siempre nos va a poner lo que sea mejor para nuestra vida. Al aceptar este hecho, crecemos y somos mas felices. Ahí viene la alineación al flujo de la vida.

Solo mediante la confianza, es que somos capaces de materializar las cosas que necesitamos o queremos, pues hacer lo contrario, solamente lo impide. Así de fácil, y así de contundente.

Namaste.

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¡Lo bonito de estar presente!

¡Lo bonito de estar presente!

Que bonito es estar presente.
 

Hace muy poco tiempo, me empecé a dar cuenta de que al estar en reuniones, conversaciones o juntas, tendía a estar disperso, totalmente desconectado del momento. Observé como me empezaba a estresar, sentía mi ritmo cardiaco elevándose, y que además empezaba en mi un comportamiento obsesivo, y lo peor, era que no me daba cuenta.

 

El ir aprendiendo a cobrar consciencia, me ha permitido dame cuenta de cosas que pasan en mi, y en mi alrededor que antes no me daba cuenta. La verdad es que me encantaría decir que logré la perfección (no tener miedos ni emociones bajas), pero lo que se logra después de un poco de camino espiritual, es poder ser consciente y actuar. Lo cual es más que suficiente.

 

¿Cómo me distraía? Principalmente con el celular, abriendo Facebook, páginas de noticias, correos, chats, lo que hacía que me fuera, aunque yo creía que no.

 

Pero después de darme cuenta de la afectación que vivía, logré tomar una determinación: ¡Estar presente! Y sobretodo averiguar lo que esto significa. El resultado, sorprendente.

 

Haciendo un contraste, de como vivo las cosas hoy en día a antes, empecé a enfocarme más en estar presente. Descubrí en mi algunas cosas relevantes: no me sentí sin energía, mi mente quería fugarse del momento, pero la logré mantener presente, estuve en completa y absoluta paz interior, y sobretodo a pesar de estar en juntas de trabajo o platicando con mi esposa, me sentí enormemente pleno, sin importar la situación.

 

Esa es justo la magia de estar presente, hasta en las actividades que no necesariamente son lúdicas, uno se puede sentir en el centro. Y las que si lo son, disfrutarlas con mayor intensidad.

 

Nota aparte, es que antes me burlaba de todo este asunto de estar en tu centro. Pues pensaba que era algo esotérico y no le veía el resultado práctico. El cual lo es, la base es simple, mantener la mente en el aquí y el ahora, sin distracciones.

 

La verdad, hoy te hago una gran invitación, intenta dejar el celular, y regresa a nuestra capacidad infantil de estar en el presente intensamente. Ahí donde los niños son felices, cualidad que aun tenemos, es cuestión de dejarla fluir.

 

Namasté.

 

pd. Aquí en México es el día del niño: ¡Felicidades a tu niño/a interior!