Es Fluir o sufrir.

Es Fluir o sufrir.

A lo largo de mi vida, he experimentado situaciones contratantes con respecto a volver realidad mis deseos. Tanto se me han dado, increíblemente rápido, como por el contrario, han tardado tanto que mi paciencia se terminó por agotar. Es muy fácil ser feliz cuando las cosas se dan, pero que retador puede serlo cuando las cosas no pasan.

Todo esto tiene que ver con algunos factores. Uno de ellos es la ley de la atracción, el segundo tiene que ver con los aprendizajes del alma, lo cual está totalmente relacionado con la inteligencia divina y lo que nos toca aprender.

El universo siempre nos responde afirmativamente. Pero para que algo pueda llegar, debemos tener la vibración como para que esto realmente pase. Si quiero tener mejor salud, mis emociones tienen que estar alineadas a esto, de lo contrario tardará un proceso en ajustarse, el cual dependerá de cada quien. Es decir, se te fue concedido, pero hay que recorrer un camino para que esto pase.

Ahí es donde nuestro ego se mete y nos mete ruido. Nos convence a ser impacientes y a renunciar, conformándonos con algo menor a lo que queríamos. En mi caso el gran riesgo es perderme de los aprendizajes que me tocaban vivir.

Si algo que he pedido, no ha llegado a mi vida, sin duda es por qué hay cosas que tengo que aprender para que este listo para que estas aparezcan.

Creo que cuando elijo encontrar la luz en cada situación, sobretodo en las que aparentemente no salen favorables. Soy capaz de poder fluir y ser feliz con el presente. Es con acto de aceptación tan poderoso, que hace el amor se manifieste en la situación.

Si nuestra parte egoica, es berrinchuda, y no le gusta que las cosas no salgan como nosotros queremos. Pero en realidad todo llega a su tiempo, aunque a esa parte de nosotros nos guste. Pero este tiempo de cocción de nuestros deseos, hace que cuando se termina por dar, lo valoremos enormemente.

La espiritualidad radica en encontrar el tesoro que está la aventura del camino, más allá del premio que encontramos en el destino.

Namasté.

Me siento mal y eso es perfecto.

Me siento mal y eso es perfecto.

Estoy intentando cada vez más, mostrarme sin filtros. Más que a los demás, a mi mismo. Por eso hoy tengo que aceptar que me siento muy tenso y un tanto mal. No es que en realidad este pasando algo hoy que me este pasando en demasía, simplemente me estoy permitiendo sentir lo que siento.

Antes lo que hacía, era negarme a mi mismo las emociones cuyos matices no eran positivos. Los tenía totalmente bloqueados, para mi el mundo era color de rosa. Lastima que esto no hacía que las emociones se fueran, solamente que no las tenía yo identificadas.

Lo otro que me tiende a suceder, es que si por alguna razón reconozco que algo no esta bien en mi, empiezo inmediatamente a buscar que hacer para eliminarlo o simplemente bloquearlo. Lo que me vuelve a llevar a lo anterior, impedir que en realidad mi sentir fluya.

Ahora que me estoy permitiendo sentir mis emociones, he podido darme cuenta que me si me resisto a alguna emoción, la hago más fuerte. Muy diferente a cuando la siento, me resigno y sobretodo renuncio a mis concepciones de como me debería sentir. Permito que el momento fluya.

Así que hoy me estoy permitiendo sentirme mal, no para ser una víctima, sino para honrar mi emoción, e intentar digerir y entender de donde viene el sentimiento. Pues lo que es un hecho, es que cada emoción representa algún mensaje que es importante que recibamos, desde el punto de vista espiritual.

Hay una diferencia importante entre sentir y dejarse llevar por las emociones. Yo no estoy permitiendo que la emoción de que “todo esta mal” me invada, solo la estoy reconociendo y aceptando de que hay alguna parte de mi que requiere atención. Pues lo que si hay, es un miedo a que las cosas no me salgan bien.

Si permito que la emoción me dirija terminaré deprimido y derrotado. Cuando la emoción bien conducida me puede ayudar para crecer.

Curiosamente, al reconocer la existencia de esta emoción, su intensidad baja y fluye. Lo que me hace automáticamente que me sienta mejor. De hecho, he visto que las afirmaciones funcionan mejor cuando reconozco que no me siento como la afirmación dice. Pero inmediatamente después de reconocer este hecho, creo el espacio para el nuevo pensamiento.

Sentir nos hace humanos, pero reconocer nuestras emociones nos hace muy espirituales.

Namasté.

La bendición de los conflictos.

La bendición de los conflictos.

Desgraciadamente, los conflictos con los demás son inevitables. Cada persona es un mundo y cada situación, puede hacer que hayan diferencias entre las personas. Yo pensaba que los conflictos estaban mal, cuando la realidad es que son oportunidades, que pueden ser positivas o negativas, y eso depende en absoluto de nosotros mismos.

Cada vez que tengo una diferencia con alguien, muy pero muy rápido, se me activa “la alerta de importancia”. MI ego me empieza a decir que la otra persona esta mal por que no me esta dando la importancia que me merezco, e incluso me empieza a sugerir ideas para aumentar la cuestión. Tipo te quieren hacer daño, no les importas, se están aprovechando de ti, y así la lista podría ser interminable.

He tenido que aceptar una simple cuestión. El conflicto va a aparecer. De hecho es parte de nuestra experiencia y aprendizaje como humanos. Evitarlo o darle más importancia de la que tiene no ayuda. Yo tendía a evitarlo a toda costa, y el resultado siempre era perjudicial para mi.

Casi siempre, prefería ceder a defender mi punto de vista. Me creía con la capacidad de poder estar por encima de la otra persona, al ser flexible y evitar una “guerra”. Pero lejos de eso, estaba yo cediendo a la mala, o dejando de expresar mi ser. Casi siempre, terminaba yo enfermo de algo.

Es importante recalcar que bien manejado, cualquier diferencia puede ser una bendición.

Ahí es donde esta uno de los mayores retos, aprender a expresar nuestro enojo, así como escuchar a los demás y encontrar un punto de beneficio para ambas partes. Para mi, ha sido relativamente sencillo al quitar la necesidad de ser importante de en medio. Sobretodo en los casos en el que el conflicto no tiene una solución, ya que no podemos controlar a la otra persona.

Cuando esto pasa, he visto que mi energía se consume con esa molestia por que las cosas no se solucionaron. Pero de nuevo, si respiro profundo y veo que hay en mi, me doy cuenta que la necesidad de ser importante se presenta: “Esta persona no me dio importancia y entones no hay arreglo”, “quien se cree para no ceder”, “que debe estar diciendo de mi ahora”. Todo eso viene del ego, y aunque parece darnos seguridad, en realidad nos quita paz interior.

Por eso cuando me identifico ahí, pongo a un lado mi necesidad de ser importante, y me enfoco en el objetivo que es llegar a un arreglo, y disponerme a encontrar el ganar-ganar. O dicho de otra manera, fluir. Aun cuando no haya un solución, me siento mejor, mi intención era positiva, y más allá del resultado lo importante es estar en paz interior. Además respetar el derecho de cada individuo a actuar como se les pegue la gana, es muy amoroso y nos da plenitud, aunque a nuestra necesidad de importancia le moleste.

Ahora empiezo a amar los conflictos, pues los empiezo a ver como una maravillosa oportunidad de arreglar algo o incluso de crecer. No es que los busque, pero si aparecen se que se puede encontrar un punto, en el que todos los involucrados ganemos o al menos no perdamos. Al final la plenitud en el corazón es lo que más importa.

Namasté.

Te sientas como te sientas, es perfecto.

Te sientas como te sientas, es perfecto.

Recientemente he pasado por unos días donde me he sentido ligeramente sin ánimos y disperso. La verdad es que automáticamente, mi ego aprovecha la oportunidad para decirme que todo se fue a la borda, que mi trabajo espiritual no sirve para nada. Pero en realidad, que yo me sienta, como me siento, incluso triste o molesto, es algo maravilloso.

De hecho, hace poco tuve un incidente con una persona. La situación me molesto mucho, pues me manifestó una abierta desconfianza hacia mi -uno de mis mas grandes miedos es no ser confiable-. Normalmente, hubiera reaccionado ignorándolo, pero esta vez, me moleste, se lo dije constructivamente, y no paso a mayores.

Quien sabe de donde, hemos aprendido, que el estado de nuestro animo debe ser perfecto -siempre feliz y con una sonrisa-, la realidad dista mucho de ello. No importa que tan avanzado estés en el camino espiritual, mientras seamos humanos, viviremos toda la gama de emociones.

Cada vez, que una “emoción” negativa aparece en mi ser, en seguida mi ego intenta desacreditarme, y hacerme ver lo alejado que estoy de lo que dice que es la felicidad. Pero es justo ahí, donde esta la verdadera oportunidad espiritual: amarme tal cual soy sin límites.

Al bloquear mis emociones, no solo me estoy juzgando, sino que además me estoy impidiendo aceptarme plenamente en el presente. La felicidad verdadera, en mi opinión, no esta en la sonrisa, sino en la aceptación absoluta de nuestro estado presente, sea cual sea. Esto se llama plenitud.

Cuando en realidad, me permito aceptarme, sea como sea, sin juzgar si esta bien o mal, incluso dejando a un lado la cuestión de si soy feliz o no, y simplemente me permito fluir a través de mis emociones, en realidad es cuando ocurre el milagro de la vida.

La magia ocurre cuando nos dejamos de juzgar y nos empezamos amar. Es el momento en el que el amor triunfa sobre el miedo.

Namasté

Los cambios y las bendiciones.

Los cambios y las bendiciones.

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Cuando uno decide hacer cambios, espera siempre que estos funcionen de maravilla. Pues si los estás haciendo es justamente por que hay algo que quieres mejorar, es relativamente común, que en este proceso demos marcha atrás cuando las cosas suceden de manera contraria, pero es justo lo contrario que debemos hacer para lograr un cambio.

Es una realidad, que cada vez que he querido cambiar algo, o hacer algo nuevo, lo hago con una expectativa, y sobretodo con un optimismo desbordado. Confío que al primer intento las cosas van a salir espectacularmente. Son muchas las ocasiones en que las cosas no salen como yo quisiera a la primera, en las que he renunciado antes de lograr las cosas.

Por eso he aprendido que hay que tener cuidado a las expectativas, pues estas con generan un apego a que las cosas salgan de cierta manera. Esto condiciona nuestra manera de apreciar, si las cosas están caminando o no. Dicho de otra manera, es meterle interferencia a nuestra intuición.

Pero lo que en realidad sucede, es que cuando hacemos cambios o tomamos la decisión de hacerlos, nos embarcamos en una aventura que nos va a traer los aprendizajes que necesitamos, para llegar al destino por el cual empezamos.

He visto, como cada vez que continúo y soy paciente, las cosas tarde o temprano se terminan dando, y cuando he renunciado me quedo con la duda de que es lo que hubiera pasado. La verdad es que ya me cansé de quedarme con esa duda, así que ahora trato de llevar las cosas hasta las últimas consecuencias.

Cuando hacemos las cosas desde el espíritu, entendiendo lo que nuestro camino nos trae de aprendizaje y crecimiento, la satisfacción es enorme. De hecho, es la única forma de lograr avanzar con los retos que estas circunstancias nos presentan. Hasta que no renuncié a que las cosas salgan a mi voluntad, no logré fluir con los cambios de la vida.

Para recibir bendiciones, hay que salir a buscarlas. Lo que implica en muchos casos, hacer cambios, y encontrar las lecciones, disfrazadas de bloqueos que necesitamos para que estas lleguen.

Cuando nos permitimos estas abiertos, nos permitimos recibir bendiciones, muchas veces disfrazas, pero bendiciones al fin.

Namaste.  16_06_04 AA Pensamientos poderosos.jpg

Mientras más lo guardes, más te afecta.

Mientras más lo guardes, más te afecta.

Mientras más lo guardes, más te afecta.
Las emociones no son algo que deberíamos guardar. De hecho, llevo sintiéndome muy ansioso desde hace un cierto tiempo sin saber por que. O más bien, sin darme el tiempo de averiguar que hay en mi. Cuando lo hice, me di cuenta, que no era otra cosa que un resentimiento guardado hacia cierta persona, que en mi opinión me había afectado.

 

Viéndolo en perspectiva, aún si esta persona en realidad me hubiera afectado, seguir con la situación, me ha estado afectando dos veces o quizás más. La primera vez y cada día que he cargado esa emoción ahí. Lo más increíble es que no me había dado cuenta. Ahí es donde empieza el trabajo en verdad, ¡ahora a perdonar!

 

Como buena energía que son, las emociones deben fluir. Retenerlas, solo genera afectaciones en los distintos niveles de nuestro ser. Recuerdo, que antes no me permitía expresar mi enojo, lo que me llevaba a sufrir gastritis y reflujo. Lo que no fluía por un lado lo hacía por el otro, y muchas veces de manera de enfermedad.

 

En el caso que hablaba, para mi es imposible hablar con la persona, pues se encuentra fuera de mi área de alcance. Pero eso no significa que no pueda yo liberar mi emoción. Una forma que me funciona, es imaginar que tengo a la persona enfrente y expresarle mis sentimientos. La finalidad es acabar en paz, desahogar justo esa emoción que esta ahí retenida.

 

Muchas veces, que me siento tenso o incluso enojado, llego a un punto en el que estoy tan cargado de la emoción que termino llorando, a manera de liberación, para después observar cual era la situación que en realidad me estaba afectando.

 

Desde que me doy el tiempo para expresar mis emociones, y sobretodo contactarlas, me siento mejor en todos los aspectos. De hecho, me siento con mucha más energía, pues he visto que las energías sin expresión absorben mi vitalidad espantosamente.

 

Las emociones van aumentando mientras más las guardas. He visto incluso como me ha dado miedo soltarlas, aún cuando me hacen sufrir. De alguna manera, los seres humanos nos sentimos seguros con lo conocido, aún cuando esto traiga sufrimiento. Pero siempre es mejor vivir con las emociones del presente.

 

Cuando una emoción se guarda, va cobrando cada vez más fuerza. Así que es muy inteligente liberarlas.

 

Namaste.