Tienen mucho que ver con tu futuro.

Tienen mucho que ver con tu futuro.

Al hablar del futuro, definitivamente nos vienen grandes dudas, más si tenemos por delante decisiones que tomar. En muchos casos, nos sentimos solos por no encontrar la manera de tomar la mejor decisión. Aunque en realidad no estamos solos, ya que es a través de nuestras emociones como podemos saber si estamos por el camino adecuado o no.

Las emociones funcionan como guía vibracional, lo que nos permite si las contactamos, detectar que vibración estamos experimentando, o incluso cual es nuestro sentir con respecto a la decisión que estamos por tomar. La sabiduría de nuestras emociones es alta, ya que es una de las formas más fuertes en la que lo divino se comunica.

Pero lo que nos sucede es que no nos damos tiempo de sentir o escuchar nuestras emociones. O lo más común aún, es que escuchamos nuestras emociones pero no les prestamos la debida atención, ya que en el fondo no confiamos en ellas, al no estar acostumbrados a escucharlas.

Pensamos que lo que sentimos no es fidedigno, y es entonces como dejamos de tomar las decisiones que deberíamos, y terminamos pagando las consecuencias. Aunque no pasa nada, realmente no es un tragedia, sino un aprendizaje. Atender a nuestras emociones nos llevan por el camino pavimentado, mientras que no hacerlo es como un campo traviesa.

Hay una diferencia fundamental entre escuchar nuestras emociones y permitir que estas se desborden. La función espiritual de ellas esta en regresarnos a nuestro estado de paz y gracia divina. Hay emociones que nos alteran y nos alebrestan, pero es por que hay algo que necesitamos sanar para que esa emoción nos deje de afectar.

Esas emociones que nos alteran vienen del miedo, y siempre tienen el temor como motivador, e incluso son aleatorias, un día nos dirigen hacia un lado y luego a otro. En cambio una emoción bien conducida siempre su mensaje es conciso y nos termina dando una deliciosa sensación de bien-estar.

Tomar una decisión puede ser muy fácil si escuchamos lo que sentimos, aunque por su puesto que necesitamos dejar a un lado lo que nos afecta del ego. Ya que es muy común elegir cosas que llenen al ego en lugar de liberar la emoción. En mi caso muchas veces he elegido cosas que  me hagan sentir importantes en lugar de elegir la paz por que en mi mente significaba perder “la vital sensación importancia”.

Para mi las emociones son sagradas, y nos traen grandes lecciones que no hacen otra cosa, que regresarnos a casa, o dicho de mejor manera, al amor.

Namaste.

Me ha dado pena contarlo.

Me ha dado pena contarlo.

Una de las cosas más características de mi, es justo una que he estado ocultando, pues a muy pocos son a los que les he compartido. Ya no se, si es por pena, miedo u otra cosa, o una combinación de ambas. Lo que si, es que me ha complicado enormemente mi sentir y no me ha ayudado a sentirme satisfecho en mi interior.

Hace unos años, siguiendo mi intuición, empecé a estudiar y trabajar para poder estar en comunicación con los ángeles. Lo cual puedo decir que se me dio con mucha naturalidad. Y desde hace unos 4 años, ellos son los que me han guiado y acompañado en mi vida.

Cada vez soy más transparente al respecto, y al ser parte de mi, cada vez resulta más complicado, y más difícil no comentarlo. Pero si te fijas, prácticamente no los menciono en este espacio. Aunque no significa que no estén involucrados en este aspecto.

Hablar con los seres de luz, es algo que todos podemos hacer, si estamos dispuestos a aprender a silenciar nuestra mente y nuestro ego, y empezar a escuchar nuestra intuición. De hecho, en enero o febrero, estoy pensando atreverme a enseñar a otros este maravilloso camino de vivir con consciencia de estos seres inmensamente amorosos. Si estas interesado/a me puedes escribir, ayudarme a animarme.

Regresando al asunto, en que la vida me ha llevado a tenerlos claramente a mi alrededor. Esto a implicado aceptarme, y reconocer que hay una parte de mi que es energía, y que me enriquezco en la medida que cobro consciencia de ellos.

Lo divino esta presente en nosotros. Louise Hay hace una gran reflexión al respecto: “Dejamos de seguir nuestra intuición, y luego nos preguntamos por que las cosas no salieron bien”. Los ángeles se comunican a través de nuestra intuición y son un gran regalo que Dios nos ha dado.

Con una simple petición, los ángeles y seres de luz gustosamente nos ayudan en cualquier cosa que necesitemos, sin importar el tamaño. A mi me ayudan desde escucharme, apapacharme, hasta guiarme y hacerme sentir seguro, protegido y amado.

Todos tenemos ángeles, pero nadie nos ha dicho que es muy fácil contactarlos e involucrarlos. La realidad es que son cómplices instantáneos. Lo mejor de todo, es que son confiables y por si fuera poco, procuran nuestro más alto bien, todo el tiempo.

Recibir ayuda divina es la mejor manera de sentirnos plenos, pero sobretodo alinear nuestra vida hacia su más alto propósito: ser feliz.

Namasté.

Lo único que te separa de tus sueños

Lo único que te separa de tus sueños

Sin duda, he puesto en los demás y las circunstancias, el mayor pretexto para no ir por mis sueños. Culpar a mi pareja, mi familia, mi trabajo o el país, es por mucho más fácil de aceptar, que en realidad reconocer la única razón por la que no he perseguido mis sueños.

Cuando hablo de estos sueños, no hablo de propiamente tener cosas, sino en realidad, de lograr el mayor anhelo de mi alma: vivir una vida plena y por ende, ser feliz.

En mi caso particular, ha sido el miedo, el mayor obstáculo para que esto ocurra. El temor a no poder, el pavor a correr el riesgo de averiguar, si mis anhelos mas profundos en realidad son de verdad o no. ¿Escucho a esa voz amorosa que pacientemente me dice que lo voy a lograr, o la voz impaciente que me dice que mejor renuncie por qué aún sufriendo, estoy mejor así?

Lo único que me separa de mis sueños, es en realidad, mi propio ser.

Ojo, eso no significa pasar por encima de los demás. Ya que en realidad, venimos a aprender en sociedad. Somos seres sociales, pero recordar que los demás son un espejo de nosotros mismos, es la clave. Lo que nos molesta de los demás, lo que culpamos por bloquearnos, no es más que un reflejo de nuestro propio ser.

Por eso nos molesta, por eso nos inquieta, no por que sean ellos los que nos detengan, sino por que somos nosotros mismos los que no nos atrevemos, y eso hace que nuestro poder se manifieste en los demás.

De hecho, quienes nos aman, tarde o temprano lo van a entender, en particular, si lo entendemos nosotros mismos primero. La compasión, el perdón, pero sobretodo, reconocer que la responsabilidad en realidad es nuestra, es en verdad lo que abre el camino para los milagros.

Es seguro ir por nuestros sueños, y cuando nos atrevemos, le hacemos un gran favor al mundo, le enseñamos a otros el camino para realizarse y ser feliz. Creo firmemente, que este sería un mundo mejor, si fuésemos capaces de dejar a un lado nuestros egos, y escucháramos nuestra divinidad.

Lo importante hoy, es algo muy simple pero importante, asumir mi poder personal, ese que me ha sido divinamente otorgado, el cual me permite una sola gran cosa: ser feliz.

Namasté.