La bendición de los conflictos.

La bendición de los conflictos.

Desgraciadamente, los conflictos con los demás son inevitables. Cada persona es un mundo y cada situación, puede hacer que hayan diferencias entre las personas. Yo pensaba que los conflictos estaban mal, cuando la realidad es que son oportunidades, que pueden ser positivas o negativas, y eso depende en absoluto de nosotros mismos.

Cada vez que tengo una diferencia con alguien, muy pero muy rápido, se me activa “la alerta de importancia”. MI ego me empieza a decir que la otra persona esta mal por que no me esta dando la importancia que me merezco, e incluso me empieza a sugerir ideas para aumentar la cuestión. Tipo te quieren hacer daño, no les importas, se están aprovechando de ti, y así la lista podría ser interminable.

He tenido que aceptar una simple cuestión. El conflicto va a aparecer. De hecho es parte de nuestra experiencia y aprendizaje como humanos. Evitarlo o darle más importancia de la que tiene no ayuda. Yo tendía a evitarlo a toda costa, y el resultado siempre era perjudicial para mi.

Casi siempre, prefería ceder a defender mi punto de vista. Me creía con la capacidad de poder estar por encima de la otra persona, al ser flexible y evitar una “guerra”. Pero lejos de eso, estaba yo cediendo a la mala, o dejando de expresar mi ser. Casi siempre, terminaba yo enfermo de algo.

Es importante recalcar que bien manejado, cualquier diferencia puede ser una bendición.

Ahí es donde esta uno de los mayores retos, aprender a expresar nuestro enojo, así como escuchar a los demás y encontrar un punto de beneficio para ambas partes. Para mi, ha sido relativamente sencillo al quitar la necesidad de ser importante de en medio. Sobretodo en los casos en el que el conflicto no tiene una solución, ya que no podemos controlar a la otra persona.

Cuando esto pasa, he visto que mi energía se consume con esa molestia por que las cosas no se solucionaron. Pero de nuevo, si respiro profundo y veo que hay en mi, me doy cuenta que la necesidad de ser importante se presenta: “Esta persona no me dio importancia y entones no hay arreglo”, “quien se cree para no ceder”, “que debe estar diciendo de mi ahora”. Todo eso viene del ego, y aunque parece darnos seguridad, en realidad nos quita paz interior.

Por eso cuando me identifico ahí, pongo a un lado mi necesidad de ser importante, y me enfoco en el objetivo que es llegar a un arreglo, y disponerme a encontrar el ganar-ganar. O dicho de otra manera, fluir. Aun cuando no haya un solución, me siento mejor, mi intención era positiva, y más allá del resultado lo importante es estar en paz interior. Además respetar el derecho de cada individuo a actuar como se les pegue la gana, es muy amoroso y nos da plenitud, aunque a nuestra necesidad de importancia le moleste.

Ahora empiezo a amar los conflictos, pues los empiezo a ver como una maravillosa oportunidad de arreglar algo o incluso de crecer. No es que los busque, pero si aparecen se que se puede encontrar un punto, en el que todos los involucrados ganemos o al menos no perdamos. Al final la plenitud en el corazón es lo que más importa.

Namasté.

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Lo más fácil no siempre es lo mejor.

Lo más fácil no siempre es lo mejor.

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Uno de mis más grandes vicios, es el de ser demasiado practico, o creer que lo soy. Esto en español, significa que muchas veces dejo de involucrar a otros para hacer cosas. Según yo, para no complicar, con el pequeño asunto que hago las cosas solo, sin nadie más. Lo que en realidad tiene más desventajas que nada. Además, que estoy dejando a un lado, quizás lo más importante en nuestras relaciones.

 

He sentido que aunque estoy en teoría, es lo más práctico. La verdad es que me termina haciendo sentir solo. Pues estoy siendo muy eficiente a la hora de hacer las cosas que hay que hacer, pero no estoy involucrando a nadie.

 

Aún no se bien, por qué tiendo a hacer eso. Pero creo que en parte es porque me corre muy seguido la prisa de que no me va alcanzar el tiempo, o que otras personas lo harían diferente, o que no van a salir las cosas como yo quiero, o incluso que lo demás no estén de acuerdo de mis planes y me los cambien.

 

La cuestión está, es que realmente una de las cosas más jugosas en esta vida, es la de relacionarnos con los demás. Todas mi razones anteriores, denotan en mí, una enorme impaciencia e incomprensión hacia los demás. Lo cual, obvio es un reflejo de mi interior.

 

Poco a poco, he ido intentado tener mayor paciencia, abrirme a todo tipo de experiencias, pero sobre todo a descubrir que lo que yo creo que es lo más fácil, no necesariamente es lo mejor. Pues cuando involucramos a otras personas, todo se enriquece.

 

Claro, eso requiere ser compasivo y flexible, pero a la larga, quitándome de expectativas y preocupaciones, me hace sentir mucho mejor.

 

No sobra hablar, que son muchas las situaciones de la vida, en las que podemos elegir irnos por la fácil, el cual no necesariamente es el mejor camino. Obvio, tampoco estoy diciendo que haya que complicarnos la vida. Sino que realmente debemos evaluar las cosas, en base a nuestro crecimiento personal, y sobre todo a que es lo que nos trae en verdad felicidad.

 

El mejor camino siempre va a ser el que nos llene de gozo, o al menos, nos mantenga en paz interior, pues no siempre las cosas nos harán feliz, pero la medida de lo adecuado, está en nuestro interior. Si nos mantenemos en paz, es que habremos tomado la decisión correcta.

 

Las decisiones se toman mucho más fácil, cuando las decidimos desde la intención de que pasen para el más alto bien, de todos los involucrados.

 

Namaste.

 

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¡Sin duda! Es difícil aceptarlo.

¡Sin duda! Es difícil aceptarlo.

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Una de las cosas que más le molesta a Karla, mi esposa, es que después de haber hecho algo inadecuadamente, me niegue infantilmente a aceptarlo. Y es que tal como lo comento al principio, no asumir la responsabilidad, es una reacción infantil. Con la consecuente afectación de que la responsabilidad, es la que nos lleva sin libramientos a la felicidad.

 

Lo que yo me cuestiono enormemente es: ¿Por qué no simplemente reconozco que me equivoqué?. Me cuesta encontrar la respuesta, creo principalmente porque me molesta decepcionarme de mi mismo, al ver que no soy lo perfecto que me encantaría ser. Me duele, incluso lagrimo mientras lo escribo.

 

En algún momento asocie en mi vida, que necesitaba ser perfecto para ser amado y aceptado. Así que esa sensación de riesgo de ser rechazado surge, cuando cometo alguna equivocación. Pero resulta, que el ser humano es tan complejo, que siempre, siempre se va equivocar. Es parte de su experiencia. Ahí está lo interesante, si sigo pretendiendo ser perfecto, sufriré enormemente.

 

Sumado a todo esto, aun cuando estoy consciente, me sigue costando aceptar mis errores. No solo por lo que mencionaba anteriormente, sino porque además me duele a mi orgullo aceptar sus consecuencias. Quizás porque aún hay un gran grado de inmadurez en mí, lo que me hace aún actuar como niño. Pero por favor, no se lo digas a nadie. 😉

 

Lo mejor de todo, es que hay otro camino, se llama la compasión. Es amarme sin condiciones, sin límites, y pase lo que pase.

 

Otra manera de verlo, es entregar mi necesidad de ser perfecto a lo divino. Ya que es mi miedo terrenal, el que me hace sentir que algo malo me va a pasar cuando la riego. En cambio sí permito que mi luz fluya, todo se transforma, lo que hace que mis tropiezos, se vuelvan en lecciones.

 

No es hasta que aprendemos a vernos con humor, que podemos desmitificar la tendencia a creer que es malo equivocarnos. Lo cual va a pasar, consciente o inconscientemente. Pero cuando aceptamos y ofrecemos sinceras disculpas, lo mejor pasa para el más alto bien de todas las personas.

 

Es importante entender que los demás nos pueden perdonar o no, pero si nos perdonamos a nosotros mismos, ya no cargaremos con ese remordimiento, y ayudaremos a los otros a que no carguen rencor, pues les será más fácil perdonar. Pero eso ya le toca a los demás. Lo importante es tener la intención de fluir en amor en nuestras relaciones, lo cual es todo un tema, punto y aparte, pero no quería dejar de mencionarlo.

 

Así que atrévete a aceptar tus errores, no solo se fluye mejor, sino que se vive mejor.

 

Namaste.

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Nuestro reflejo en los demás.

Nuestro reflejo en los demás.

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Es muy conocida la frase de que los demás son un reflejo de nosotros mismos. Y sin duda hay una tremenda correlación entre como son las cosas en nuestro interior y como las vivimos en el exterior, incluyendo sin duda a las demás personas. Aunque en aquí esta también algo importante, los demás muchas veces son una proyección de nuestras expectativas, y ahí querido lector, hay mucha tela de donde cortar.

Yo he tenido por una lado la cualidad de ver en los demás su potencial. Su luz, si lo quisiéramos decir de otra manera. Muchas veces me di cuenta que los demás ni siquiera estaban claros de lo que yo veía en ellos. Pero la realidad es que a cada uno de nosotros nos toca elegir que somos o que no somos. Mientras que lo amoroso es aceptar a todos tal y cual son.

De hecho, lo que muchas veces me hizo sufrir, y aún tiende a pasarme. Es el ver a las personas diferentes a lo que son. Muchas veces llenos de expectativas, las cuales generan un apego enorme, pues de alguna manera ligaba mi felicidad a que las personas fueran como yo esperaba que fuera.

La película amor ciego, en donde el actor veía a una persona diferente de como era en realidad, ejemplifica esto. Muchas veces idealizamos a las personas, lo cual a la postre solo nos trae sufrimiento al darnos cuenta de no son así.

Y de hecho, esto empieza en nosotros. Pues muchas veces nos idealizamos y nos vemos muy diferentes a lo que somos en realidad. Reconozco que esto es derivado de un temor de que al no ser de “x” o “y” forma, corremos algún tipo de peligro.

Más sin embargo, cuando nos permitimos ser, las cosas se relajan mucho. Es increíblemente muy natural permitirnos aceptar a los demás tal cual son, sin expectativas y proyecciones. Dejando que simplemente sean.

Obvio, esto no significa que todo te tenga que gustar, pero respetar y aceptar es una practica amorosa cuyo principal beneficiado es uno mismo. No hay que temer que otros sean diferentes, ni tampoco hay que temer que personas se vayan de nuestra vida.

Creo que es importante aprender a ver a todos, empezando con uno mismo, con mucha sinceridad. Eso es amor, aceptarnos como somos.

Al principio puede llegar a ser muy doloroso, para mi fue darme cuenta que muchas cosas que yo creía que era, simplemente no era. Entre a una especie de proceso de duelo, del cual he ido saliendo, y me he permitiendo poco a poco verme, con mi luz y con mi oscuridad. Amar todo mi ser es lo único que me ha permitido realmente sentirme completo.

Por otro lado, aplicar esto con los demás, es un ejercicio importante. Dejar ser y ver a cada quien como realmente son, es amoroso y sano. Aveces la desesperación por que las personas sean como nosotros queremos o lo que queremos puede jugarnos malas pasadas.

Hay que ser, dejar ser, y aceptarnos tal cual somos.

Namaste. 16_02_01 AA Pensamientos poderosos.jpg

De todos podemos aprender.

De todos podemos aprender.

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El día de hoy por azares del destino, pase un día más de lo planeado en la Ciudad de México. Mi vuelo era hasta la 1, así que decidí buscar dónde ir a alguna clase de yoga temprano. Encontré a una clase con un maestro que me latió mucho. Pero al llegar resultó que no él daba la clase, y entonces un enorme sufrimiento se apoderó de mí.

Justo eso es lo que he estado trabajando, estar abierto a las bendiciones que pueden ocurrir de los cambios imprevistos. Para mi sorpresa, no sólo me encontré con una gran clase, sino con una gran persona, que dio la clase.

Mi ego muchas veces me ha tenido contra la lona. Me traía atrapado con el paradigma “ni sabes, no eres útil, y al no serlo no mereces ser amado”. Así que por mucho tiempo mi orgullo me bloqueaba por qué me hacía creer que ya sabía todo, y que necesitaba sí o sí, tener la razón. ¡Uff! ¡Enorme prisión! Pues no sólo era yo arrogante, sino que me estaba perdiendo de uno de los procesos más maravillosos de la vida, aprender.

De hecho, estamos aquí en esta vida para crecer como personas a través de nuestras experiencias. Y cuando las experiencias son compartidas con otras personas, estas se potencian.

Por otra parte, había en mí una enorme creencia de carencia. Pues otro paradigma que mi ego me había hecho creer, es que no todos podemos brillar. Entonces veía a lo demás como una amenaza a mi brillo personal. Así que no quería permitirme aceptar la luz que hay en los demás.

En la medida que he hecho no sólo un trabajo de eliminación de creencias limitantes, sino de aprender a valorarme y a permitir que mi luz personal y única fluya, muchas cosas han cambiado. He logrado que cada ser es único/a, cuyas experiencias pueden ser de utilidad, siempre y cuando nos permitamos recibir y estar abiertos a la experiencia tal y como pase, sin expectativas.

Todos somos grandes maestros de todos, pues aunque no estemos consientes de las enseñanzas que transmitimos, nuestra energía mueve e inspira a otros. Además reconocer y honrar la luz de los demás, no es otra cosa que honrar y reconocer nuestra propia luz.

Se trata de abrirnos a la experiencia de recibir la luz que hay en nuestro interior, que es la misma luz divina que hay en el interior de todos.

Namasté.

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Los conflictos con los demás.

Los conflictos con los demás.

AA Frases al encuentro del amor alexander smith amor demas.jpgSi hay algo que me ha quedado muy claro en mi vida, es la importancia de fluir. Cuando lo hago, las cosas a mi alrededor también se tornan maravillosas. Así como hay algunas que se me dan con mayor facilidad, hay un aspecto que me cuesta mucho más. Es el relacionado con las personas, sobretodo por que las que actúan distinto a mis opiniones, me generan un gran conflicto.

En particular pienso en una persona, a la que considero que apoye y acompañe en momentos importantes de su vida, pero a la primera de cambio, regresó a sus viejos patrones y dejé de estar de acuerdo con su actuar. Lo cual me generó un gran conflicto, me sentí amenazado, pero sobretodo frustrado.

Esta situación me ha hecho resistirme, y sobretodo estar en conflicto con la persona. Pero en vista que no puedo controlar su forma de reaccionar, es energía desperdiciada, además que el mayor perjudicado termino siendo yo mismo.

Por si fuera poco, esta situación es una falta de respeto a la libertad de la otra persona. Más allá de que desde mi punto de vista esta cometiendo un error, eso no me corresponde decidirlo, pues esos detalles son las experiencias de cada quien. Al detenerme a lamentarme los sucesos, o incluso buscar que cosas no hice bien, me estoy deteniendo y afectando.

Así que no me queda de otra, cerrar el ciclo y dejar que todo pase para bien.

De hecho, si hay algo con lo que puedo estar tranquilo, es que hice las cosas desde el corazón. Así que puedo estar feliz por lo que me dejó, agradecer por los aprendizajes que esto me ha traído y continuar. Creo que al final me conviene.

Me tiene que quedar algo muy claro, no puedo controlar a los demás, intentarlo es muy desgastante e infructuoso. Es mejor aceptar y tratar de fluir de la mejor manera con las situaciones. En este caso, y en todos los eventos relacionado con otras personas en las que  me he atorado, el apego ha sido el principal factor que me ha detenido.

Este viene de las expectativas, de querer que las cosas sean de una u otra forma. Que las personas se comporten de tal o cual manera. Pero eso no es amoroso, y por ende genera sufrimiento. Por si fuera poco además es muy subjetivo. El verdadero amor, es libre y eso genera más satisfacción y armonía.

Todo esto no significa no tener limites o defender lo que creo, simplemente que el engancharme en un conflicto o en una queja emocional sin salida, no solo no me beneficia, sino que además me estanca, lo que me hace alejarme del amor.

Namaste.

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Es más difícil hacerlo solo.

Es más difícil hacerlo solo.

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Por mucho tiempo en mi vida, mi posición ante muchas circunstancias era la de hacer las cosas solo. No involucrar a nadie en mis problemas, y por ende tampoco en la solución. Creía que de esa manera era yo útil, lo que pensaba que era una de mis misiones de vida: ser útil. Lo que no me daba en cuenta, es que justo estaba yo haciendo lo contrario, lo cual se me manifestaba en sufrimiento en lugar de ser algo gozoso.

Creía que era muy importante ser independiente, es decir no depender de los demás. Así que me encerraba en mi propio mundo sin contar mis problemas, y pensar en crear soluciones a través de otros me llenaba de miedo, pues sentía que me estaba fallando a mi mismo por no haber podido solo.

Lo que no sabía, es que eso es una señal de no querer recibir, no solo ayuda de otros, sino en particular del universo. El cual no me puede ayudar si yo no estoy abierto a recibir. Para poder vivir una vida en abundancia, es indispensable aprender a recibir.

Me encanta como Doreen Virtue habla de ello: “al negarnos que otros nos ayuden, les quitamos el placer de ayudarnos. ¿No es maravilloso ayudar a otros”. Esta simple reflexión, me hace poner las cosas en perspectiva, me abre a estar en disposición de dejarme ayudar, a permitírmelo. Pero sobretodo a practicar que me lo merezco.

No pasa nada en pedir ayuda, no soy ni más ni menos por hacerlo o no, pero si como me siento es radicalmente diferente, cuando me permito ser ayudado logrando el objetivo.

Sin duda, estamos en esta vida para aprender, y para aprender con otros. Creo que cuando hacemos equipo con otras personas, potenciamos nuestros talentos. Aunque de acuerdo, no es fácil, hay muchos egos involucrados, empezando por el mío propio.

Así que para que lograra aprender a recibir, tuve que poner a mis miedos a un lado. Dejando a un lado todo este asunto de fallarme. Pues resulta que dentro de toda esta maraña, había perdido el objetivo.

Empezando por creer que debía ser útil, en lugar de enfocarme en ser feliz. La cual es la misión más importante que tenemos todos. Pero también le había dado más peso a la forma, y hacer las cosas solo era una de ellas. El objetivo es ser feliz, y alcanzar “x” o “y” cosas, y las otras personas pueden ser maravillosas formas de lograrlo con mayor facilidad.

De hecho, mi camino espiritual se revolucionó en el momento en el que me deje ayudar, y dejé de querer resolver mis traumas solo. Además hay que entender algo, el universo se manifiesta a través muchas formas, una de ellas es a través de los demás. Permitirnos ser ayudados e incluso apapachados, es decirle al universo que estamos dispuestos a recibir sus bendiciones.

Una buena manera de medir tu capacidad de recibir, es evaluando que tan fácil se te hace pedir ayuda, incluyendo las cosas simples. Así como también observando si te permites recibir cuando alguien da una muestra o gesto de ayuda hacia tu persona.

Recibir es la forma más importante de vivir en abundancia, las personas que tenemos una inercia a dar más que recibir, necesitamos encontrar el equilibrio para poder dejarnos ser ayudados y vivir en plenitud.

Namaste.

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