La única forma de poder.

La única forma de poder.

Cuando decidí empezar a mejorar mis hábitos de salud, jamás me imaginé que habrían algunas decisiones que me costarían tanto trabajo tomar. La que más recuerdo, y que me sigue costando es la del café. A pesar de que no me cae nada bien, puedo decir que se me antoja todos los días, es un placer que disfruto enormemente. Así que he tenido que encontrar la manera de poder seguir mi vida sin el. Decisión que ha sido por lo demás retadora.

Lo que descubrí es que hay algo más que me hace tener el antojo, algo no tan evidente, y que me afecta, más allá de mi salud, hay una limitación que implica no poder tomar las mejores decisiones para mi bien-estar.

Algo parecido me pasa, con las compras. Casi todos los días, aparece en mi mente millones de cosas de las cuales hago planes para adquirir. Obviamente no todas las compro, pero si una parte de mi energía esta de lleno ahí.

He de reconocer, que este patrón tiene mucho tiempo arraigado en mi. No ha sido hasta que he aprendido a observarme que he podido sin duda tomar los pasos necesarios para cambiar un poco mis reacciones.

El café es para mi una especie de escape de la realidad. Algunos me cuestionaran sobre que tiene de malo, la cuestión es que era una dependencia muy intensa la que yo tenía, e incluso aun tengo la tendencia. Hay un apego a desconectarme de la realidad, que siendo objetivos, no me aporta absolutamente nada. Lo mismo sucede con las compras, debería yo estar menos enfocado en esta cuestión.

Pero más allá del apego, lo que en realidad sucede es que estoy buscando que algo externo me satisfaga, lo cual si sucede al tomarme un café o comprarme algo, es algo de muy corta duración. Así que si realmente quiero enfrentar la situación, debo aceptar que no encontraré un satisfactor interior, hasta que no atienda la emoción que me provoca esas acciones.

De hecho hoy entiendo y observo que cuando tengo esas ganas, es por que hay algún tipo de desequilibrio en mi. En lugar de responder a la aparente necesidad de tomar el café o comprar, simplemente observo que estoy sintiendo, por que quiero hacerlo. En el fondo, hay un miedo afectándome.

La única forma de poder tomar el control de las decisiones de nuestras vidas, es escuchando nuestras emociones, así como aprender a atenderlas. Recordar que en nuestro interior esta todo lo que necesitamos, es básico para recordar también que quien tiene el poder de completarnos, somos nosotros mismos.

Nuestras emociones nos guían, cuando las escuchamos, nos empoderamos.

Namasté.

La importancia de recibir.

La importancia de recibir.

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Para poder vivir en abundancia, es indispensable poder permitir que esta se haga presente en tu vida, a través de algo que suena sencillo, pero realmente puede llegar ser retador: recibir. Aunque puede parecer algo fácil, realmente aquí están envueltos muchos aprendizajes espirituales, que en la medida que los tenemos nos vamos pudiendo abrir más y más a vivir en plenitud.

Recibir implica muchas cosas, desde ayuda, hasta halagos. Detrás de esto, esta algo muy importante, el sentirse merecedor. Solo es a través de serlo, que se puede estar abierto para recibir todas las bendiciones que el universo tiene para ti.

Desde muy pequeño, me ha costado mucho este tema, primero por que sentía que recibir ayuda me hacia una persona sin valor, y segundo por que cuando alguien me felicitaba, sentía que no merecía el crédito. De hecho, llego a ser tan fuerte, que recuerdo que no me gustaba que me felicitaran para mi cumpleaños, los regalos que me daban, aunque me gustaban, no los podía disfrutar en lo más mínimo. ¡Me había convencido yo mismo, que no merecía recibir!

Lo más fuerte de todo esto, es que no estaba consciente del asunto. Tan es así, que pensaba que era normal, y ni siquiera me cuestionaba por que cada vez que alguien tenía un gesto amable conmigo, en lugar de tomarlo bien, lo tomaba como todo lo contrario.

Fue después de ir primero trabajando con mi autoestima, que pude darme cuenta que estaba totalmente bloqueado a recibir. De hecho sentía que cuando lo hacía me estaba fallando a mi mismo, por eso me sentía tan mal.

Pero poco a poco, me di cuenta que el amor se perfecciona cuando se da y se recibe en equilibrio. Es justo eso lo que nos hace vivir en perfecta abundancia, y en plenitud. Dar, pero también permitirnos recibir. De hecho, es importante dejarnos amar, y eso solo se logra dejando que los demás nos muestren su afecto, ¡Lo merecemos!

Lo otro que he ido poco a poco logrando, es el tema de aceptar los halagos y reconocimientos. He solido ser tan exigente conmigo, que nunca llegaba a alcanzar el estándar, de lo que consideraba adecuado para merecer mi propio reconocimiento y por ende el de los demás. Pero eso no era más que una total y absoluto engaño subjetivo de mi ego.

Algo muy interesante de este asunto de la abundancia, es que todos tenemos grandes lecciones espirituales al respecto. Pues son muchos los que tienen dinero, pero no salud. O tienen tiempo, pero no dinero, por citar algunas cosas. Creo que todos necesitamos aprender y trabajar en las áreas en las que necesitamos ser abundantes.

Es importante recordar, que nuestra naturaleza es abundante.

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Esto ha estado afectando mi flujo financiero.

Esto ha estado afectando mi flujo financiero.

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Hasta mi entender, ser abundante es el deseo de todos. Para mí ha sido importante aprender sobre el tema, para poder en verdad tener una vida llena de ella. Lo que descubrí, últimamente en mí, es que hay una cierta actitud que me ha estado haciendo que mis finanzas se ven afectadas.

 

La abundancia no es otra cosa, que energía. Su mejor estado, es cuando le permitimos fluir. De hecho, el estado natural de la energía es su fluidez. Pero son muchos los factores que hacen que esto no pase, como es por ejemplo el miedo. Ahí es justo lo que más afecta.

 

En este post hablo de las finanzas, del dinero. Pero la realidad es que aplica para cualquier aspecto de la abundancia en la que lo queramos enfocar: salud, tiempo, vitalidad.

 

Me acabo de detectar, preocupándome cada vez que hago un pago, por pequeño que este fuese. Lo que me lleva a retener la energía, al haber un miedo a que el dinero no vuelva. Lo que me pone en esa vibración, y es lo que termina pasando, por triste que parezca.

 

Por otro lado, el dinero es la manifestación física de nuestra confianza en el universo. Si en lugar de preocuparme por lo que estoy desembolsando, me relajo y confío en la providencia infinita que el universo tiene para cada uno de nosotros, eso es justo lo que se va a materializar. Así de simple y así de complicado.

 

Nuestra vibración, que es la que determina lo que se materializa, se forma de nuestras emociones. Así que la queremos dirigir, es importante que nos observemos y hagamos que fluya hacia la confianza, de que “todo se nos es provisto…siempre y cuando no temamos que no será así”.

 

De hecho, Louise Hay, comparte que ella cada vez que hace un pago, lee una frase que pego en su cartera que dice “La vida y el universo me apoyan en todo momento”. Lo que garantiza que, en cada momento, en especial cuando dejamos ir dinero, confiemos que regresará.

 

Y es que al final, la energía fluye en ciclos. Si no dejamos que el dinero se vaya, no va a regresar. Sobre todo, porque cuando pagamos algo, el dinero ya se fue, pero nuestra energía sigue enfocada en protestar por este hecho, en lugar de enfocarse en volver a atraer ese e incluso más dinero.

 

Cuando permitimos que la energía fluya en la plena confianza en el universo, es cuando en verdad materializaremos lo que queremos.

 

Namaste

 

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Algo a considerar con respecto a la Salud.

Algo a considerar con respecto a la Salud.

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A lo largo de mi vida, he vivido distintas afectaciones a mi salud, las cuales junto con lo que he ido aprendiendo en el camino, me han permitido entender algunos de los principales factores que nos afectan nuestro estado de salud.

Debo decir que sanamos a través de las enfermedades. De hecho no hay nada de malo en ellas, es un camino de experimentar las experiencias que nos tocan. Incluso mientras más mal veamos el tema de enfermarse más propicios somos a enfermarnos. Cada enfermedad es una señal de algo que nos toca aprender, o algo que nos está afectando.

Mi más grande síntoma, por mucho tiempo fue la garganta. Iba al doctor, me daba medicinas, sanaba, para que posteriormente volviera a caer. No fue hasta que me atreví a explorar el origen emocional, que producía la afectación a mi garganta, que realmente logre sanarme a mi mismo. Lo que descubrí fue que era incapaz de expresar mi enojo, lo que hacía que hubiera una energía que se atoraba en mi garganta, el centro de expresión.

En el momento que lo reconocí, empecé junto con pegado a aceptar el reto de expresar mis opiniones y sentimientos más asertivamente, fue entonces cuando las molestias de la garganta se fueron, espero yo, para siempre.

Puedo presumir, que desde que encontré la manera de escuchar los mensajes que me envía mi cuerpo, mi salud se ha mantenido prácticamente en perfecto estado. Aun cuando han habido momentos en los que empiezo a sentir síntomas, o incluso sufro pequeños accidentes, ahí me doy el tiempo para meditar, calmar mi mente y ponerme en disposición de escuchar el mensaje que dichos síntomas me envían.

El cuerpo es un gran guía espiritual. Al permitirme escucharlo, voy encontrando dónde está lo que tengo que trabajar en el momento para mantener mi estado de salud. Muchas veces estos retos espirituales se tornan interesantes, pero la salud es la mejor brújula de que vamos por buen camino.

Louise Hay, es quizás la que mejor da una base al respecto, en su libro, tú puedes sanar tu vida. Ahí podemos reconocer como somos responsables de nuestra propia salud, es algo que depende de nosotros, y está en nuestro poder personal elegir como queremos vivir las experiencias que nos tocan.

La salud es uno de los grandes retos espirituales, pero creo que es quizás el que más lo valga.

Namasté.

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Esto es algo que debes conocer.

Esto es algo que debes conocer.

Esto es algo que debes conocer.
Si hay algo que puedo presumir, es que he logrado tener varios hábitos saludables. De hecho mucha gente me reconoce este hecho, pero como si fuera algo que logre fácilmente. La realidad es que no es ni ha sido así, cambiar hábitos, aun queriendo con todo tu ser, puede resultar altamente desafiante. La buena noticia, hay formas de poder.

 

Ahí radica la importancia de conocer las cosas que impiden lograrlo, para mi la más fuerte es lo que algunos llamamos, resistencia. La cual es esa parte interna o externa que hace todo para que no avancemos. Esta puede presentarse en forma de flojera, enfermedad, o incluso a través de otras personas o incluso accidentes. Todo lo que te impide lograr lo que quieres.

 

Justo es lo que sucede cuando quieres cambiar un patrón. Por ejemplo, relajar la mente. Lo cual a mi me suele afectar muchas veces, pues mi mente siempre anda pensado en ideas y por su puesto también en cosas para preocuparme. En el momento que intento relajarme, es cuando las cosas se ponen peor. Lo común, es renunciar, pero ahí esta el éxito, en darse cuenta que es parte del proceso y no una señal para detenerse.

 

Con este conocimiento he visto que esto lo vivo muy seguido en mis hábitos, por ejemplo, hacer Yoga. Yo trato firmemente de practicar diario, y cada día tengo distintos retos. Los más fáciles es cuando tengo ganas, pero hay días donde encuentro razones (resistencia) para no hacerlo. Mi familia, mis amigos, y sobretodo a veces la flojera.
Aveces me he preguntado donde esta el equilibrio, entre ser feliz -haciendo lo que uno quiere- y la disciplina de hacer algo rutinariamente. La respuesta esta en lo que me ha dado resultado. Es decir, si hacer Yoga aún con toda la resistencia me va a traer un beneficio mayor que no hacer, es mejor la disciplina, pero si por ejemplo no hacer Yoga para disfrutar a mi hija, me va a traer mayor gozo, la respuesta se vuelve obvia.

 

Pero aún así no todo se vuelve fácil. Pues cuando dejo de hacer Yoga, por disfrutar a mi hija, por ejemplo, mi ego encuentra la oportunidad de decirme que estoy fracasando en mi propósito. Si le hago caso, estaré dejando que la resistencia me derrote y me afecte. Necesito ser compasivo, entender que no pasa nada, y que mañana lo retomo sin problema. Pues la culpa o sentir que perdiste el ritmo es una razón poderosa para detenerse.

 

Es normal, que tengamos una ruleta de posibilidades. Pero no hay que perder de vista que se puede, pero en la medida que se quiere cambiar algo, la primera señal que se va por buen camino es que la resistencia se presenta. Justo ahí está la importancia de continuar.

 

El beneficio a largo plazo siempre es mucho mayor, que detenerse .

 

Namaste.