¿Y si no hicieras ningún propósito?

¿Y si no hicieras ningún propósito?

Año nuevo, la tradición indica que es el mejor momento de establecer propósitos. Más sin embargo, no estoy seguro de que sea lo más efectivo. De todas las cosas que me he propuesto cada año nuevo, son mínimas las que realmente he cumplido, y mucho menos las que han durado a lo largo del tiempo. Pero curiosamente, cuando me dejé de proponer cosas, es cuando más cosas he logrado.

Para mi, un propósito implica un compromiso, y como tal a mi me genera una expectativa, así como también, dependiendo del propósito, un grado de tensión. Eso en mi experiencia, no ayuda en nada a lograr mis deseos. Al contrario, solo me estresa y me baja el autoestima.

Es muy curioso el asunto, pero se logra más cuando no hay expectativas, y cuando no hay tensión. Desde la paz interior es desde donde, increíblemente, las cosas ocurren. Creo que no hay nada más desgastante que el juicio y la evaluación, lo cual se activa cuando estamos en la búsqueda de alcanzar una meta. Empezamos a decirnos “voy bien”, “voy mal”, y de ahí se pueden ir sumando muchas cosas, que categorizan, y no necesariamente nos impulsan.

Por su puesto, que esto no quiere decir que no aspiremos a cosas, o que no hagamos cambios. Lo único que digo, es que en lugar de establecerlo como un deseo vago y que puede estresar, se haga en la confianza o fe, y con mucha compasión, para poder intentarlo una y otra vez, aún cuando tropecemos.

Abraham Hicks, en sus maravillosas lecciones sobre la ley de la atracción, habla de como se logran más rápido las cosas desde la no acción. Es decir, desde la vibración de paz y confianza de que se dará, más allá de estar forzando para que las cosas pasen.

Por muchos años, he visto como grandes propósitos de bajar de peso, comer más saludable, hacer ejercicio, son abandonados rápidamente. Todo por que en algún lugar de esos objetivos, no había realmente la confianza, y el ego termina convenciéndonos al primer tropiezo, de que no vale la pena intentarlo por que jamás se logrará.

Muchos de los cambios que he logrado en mi vida, en realidad han sido paulatinos. Han venido de estar en un lugar de paz, e ir identificando que es lo mejor para mi en ese preciso momento. Más allá de los grandes propósitos que se nos pueden ocurrir, pequeñas decisiones, son las que en realidad pueden hacer los cambios grandes lleguen en el momento adecuado.

Además, la aceptación de nuestras circunstancias actuales, es una autentica practica de amor incondicional. Esto nos lleva a tener todo el poder desde ese lugar de plenitud, hacer los cambios que nos hagan crecer mucho más.

Por eso yo no te recomiendo hacer grandes propósitos, sino más bien, decidir como quieres que sea tu vida. Visualiza que es lo que tienes que hacer para dar los primeros pasos para estar ahí, y encamínate. Sin hacer grandes compromisos, el ego no tiene pretextos para decirte que no lo vas a lograr. Al menos a mi, me ayuda mucho no meterme presión por lograr algo

Cuando sientes lo que quieres crear, no tienes que hacer nada, pues ya eres lo que quieres.

Namasté.

Hay que evitarlo a toda costa.

Hay que evitarlo a toda costa.

El miedo, a mi entender es quizás la emoción que más nos influencia hoy en día. La verdad es que incluso es algo que ha tenido e influenciado a la humanidad por siempre, y aún así, sabemos muy poco de él. Esto nos hace que vivamos muchas experiencias, que si bien nos hacen crecer, también nos hacen sufrir, y aunque todo es perfecto, también hay otro camino.

Conozco personas, que han puesto toda su energía y pertenencias por lograr algo que querían. No por que no les fuera concedido, sino que por que tenían miedo de que el tiempo o la forma no fueran eso que tanto anhelaban.

Cuando pasa eso, es por qué nos hemos desconectado de nuestra divinidad, nos sentimos solos y desolados, lo cual nos impide ver la lección que justamente necesita nuestra alma. Aunque revelando el secreto, te puedo decir que una de nuestras más grandes lecciones espirituales, es la de aprender a confiar en el universo, en particular cuando no entendamos las lecciones.

No se tú, pero yo le agradezco a mis padres muchas cosas por las que en su momento los odié. Las cuales en el momento no lo entendía, hasta que llegó el día que todo cobró sentido, y hoy me llena de gratitud que me hayan provisto de esas lecciones. Lo mismo sucede con Dios, nos pone situaciones que nos tocan vivir, que nos están formando y que nos harán vivir una vida plena.

Aunque, lo divino nos ha regalado algo increíble, la libertad. Así que podemos aceptar o rechazar estas lecciones. Entonces vendrá el aprendizaje de otra forma, la cual es mucho más dolorosa, pues es el ego -nuestra parte miedosa-, la que estará rigiéndonos.

Yo he sentido como el camino el miedo, me llena de rigidez y tensión. Una sensación de desolación por no tener lo que yo quiero, se apodera de mi, y entonces caigo en la desesperación, no sólo dejando ver la lección, sino dejando de escuchar mi guía divina.

Puede ser muy fácil caer en la desesperación, ahí es donde hay que aprender a reconocer que lo que ocurre en este momento es perfecto. Así como también, que cuando escuchamos nuestras lecciones y las aceptamos, todo fluye de mejor manera.

Increíblemente, en la medida que nos dejamos sorprender, dejando a un lado los tiempos y las formas, las bendiciones aparecen, pero sobretodo, nuestro amor nos ilumina.

Namasté.